Más rapidez. Por cada libra de grasa que pierdes, correrás hasta cuatro segundos más rápido por milla. Con 10 libras perdidas, eso es hasta 40 segundos menos por milla, según Paul Vanderburgh, un fisiólogo del ejercicio en la Universidad de Dayton. "Tu cuerpo no tendrá que trabajar tan duro al correr", señala el experto.

Mejor semblante. Te sentirás más segura y de mejor ánimo cuando pierdas esa decena. Es el suficiente cambio para cambiar la percepción que tienes de tu cuerpo y tu nivel de energía. Podría hasta ayudarte a combatir la depresión.

Tener un bebé. "Una pequeña cantidad de libras en exceso puede alterar las hormonas del embarazo como la progesterona –lo que puede afectar la cualidad del huevo y prevenir la ovulación", dijo la doctora Meike Uhler, endocrinóloga reproductiva en el Fertility Centers of Illinois. Si no ovulas, no puedes quedar embarazada.

Células de grasa encogidas. Sí, tienes el poder de hacer tus células más pequeñas. Eso significa una cintura más pequeña y otros beneficios como un corazón más saludable –la grasa en tu sección media aumenta el riesgo de cardiopatía.

Más dinero. Mujeres con exceso de libras hacen cerca de $10,000 menos que sus compañeras de peso promedio. Es posible que si te sobran libras, te falte seguridad. Pierde unas libritas y tu actitud y confianza se elevarán.

Mejor sexo. "Los más grandes beneficios en la alcoba provienen de pérdida de peso y ejercicio regular. Ambos ponen a las mujeres en contacto con sus cuerpos en una forma positiva, lo que aumenta la libido", dijo la doctora Ronette Kolotkin, profesora consultora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke. "No hay mejor lencería que confianza y una pérdida pequeña como 10 libras puede lograrlo".

Evitar diabetes. Tú sabes que libras extra pueden provocar pre-diabetes y diabetes. El perder entre el 5 a 10 por ciento de tu peso puede disminuir ese riesgo por hasta 60 por ciento. Si pesas 150 libras, el perder tan sólo 7.5 libras te mantendrá saludable.

Mejores coyunturas. Con unas libras de menos, tu riesgo de lesiones disminuye. Cada libra de peso se traduce en cuatro libras de presión sobre tus tobillos, rodillas y caderas cuando caminas, si llevas 10 libras demás, estas se convierten en 40 libras sobre tus coyunturas.

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  • Cerebro

    Cuando te vistes y amarras tus zapatillas, tu materia gris envía señales a tu cuerpo de preparación. Sin darte cuenta, tu respiración y tu ritmo cardiaco se aceleran. Cuando comienzas a sudar, tu cerebro libera endorfinas para aliviar el posible dolor de un entrenamiento intenso. Los químicos de la "felicidad", como dopamina, son liberados durante y después del ejercicio para mejorar el ánimo.

  • Corazón

    Al momento que inicias Zumba tu corazón comienza a latir progresivamente rápido, bombeando más sangre. Entonces se acelera a 160 a 180 latidos por minuto (60 a 80 descansando) durante los momentos más intensos. Mientras más fortalecido tu corazón, mejor tu condición de salud en general.

  • Músculos

    Durante ejercicios de baja intensidad, más fibras aeróbicas se activan ayudadas por la resistencia física. Como la fábula de la tortuga, los músculos se contraen lentamente, pero continúan y continúan. Las fibras anaeróbicas que se activan cuando haces ejercicios vigorosos son como el conejo: cuentan con mucho poder, pero decaen rápidamente.

  • Células de grasa

    Tu cuerpo utiliza más grasa que carbohidratos cuando realizas un ejercicio prolongado. Y como quemar grasa requiere más oxígeno, esto ayuda a mejorar tu respiración. El realizar sesiones de cardio prolongadas es clave porque la grasa toma más tiempo que los carbohidratos en descomponerse. Pero hay una gran recompensa en realizarlos, la grasa tiene nueve calorías por gramo y los carbohidratos tienen cuatro.

  • Pulmones

    El oxígeno es el ingrediente que los músculos necesitan para convertir carbohidratos y grasa en combustible para los músculos. Mientras más intensidad apliques, más oxígeno tomará remover dióxido de carbono, un residuo hecho por los músculos. Para obtener más aire, comienzas a respirar más rápido, de 12 a 15 respiraciones por minuto, mientras descansas, y de 35 a 45 cuando estás a un nivel más elevado. Date ánimo pensando que mientras más rápido vayas, más calorías quemarás.