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Poco probable que Paul Ryan atraiga el voto de latinos

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Analistas consideran que con Ryan los republicanos aumentan los puntos en los que pueden ser atacados.
Analistas consideran que con Ryan los republicanos aumentan los puntos en los que pueden ser atacados.

Mientras Mitt Romney estaba parado frente al USS Wisconsin el sábado por la mañana, meses de especulación sobre qué tan lejos podría llegar el virtual candidato presidencial republicano para cortejar a los votantes latinos llegaron a su fin.

El republicano Paul Ryan, católico-irlandés blanco de 42 años de Wisconsin, con una reputación de tener un conocimiento enciclopédico del presupuesto federal y una habilidad para tomar decisiones sobre el gasto doméstico poco convencionales pero dramáticas, no es un senador Marco Rubio, una gobernadora Susana Martínez o un gobernador Brian Sandoval. Estos tres republicanos latinos mencionados ocuparon un lugar en la lista de posibles candidatos a la vicepresidencia.

Al elegir a Ryan, Romney ha hecho más que eliminar la posibilidad de tener el primer nominado latino a la vicepresidencia en la historia del país. Analistas políticos le dijeron a The Huffington Post que en el lenguaje político nacional delicado, la campaña de Romney también confirmó que probablemente ve a los latinos como una parte del electorado que no puede ganar para el 2012.

“Cualquier intento de lograr adelantos en la comunidad latina, fue desechada formalmente por Mitt Romney el sábado”, dijo Angelo Falcón, presidente del Instituto Nacional para la Política de Estados Unidos (NILP), grupo apartidista con sede en New York. “Ni siquiera creo que la campaña puede pretender que tuvieron esperanzas con los afroamericanos, pero cualquier delirio sobre un intento de tener mayor alcance y que Romney se traslade al centro para apelar a los latinos, en definitiva, terminó [el sábado]”.

Romney ha demostrado su poca disposición de trasladarse al centro, donde podría apelar a una coalición más amplia de votantes, y elegir a un latino para vicepresidente nunca tuvo el impacto del que mucho se habló para atraer a las personas de color al partido republicano que se vuelve cada vez más blanco, señalaron varios analistas.

Mitt Romney y Paul Ryan
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La campaña de Romney no respondió a interrogantes sobre su plan de acercarse a las minorías o los efectos que un énfasis renovado sobre el gasto doméstico y el déficit pudiera tener sobre esos votantes.

Sin embargo, la nominación Romney-Ryan del partido con candidatos listos para hablar sobre los detalles del gasto doméstico—el discurso breve de Romney el sábado incluyó un compromiso de “regresar el trabajo a Welfare” –puede conllevar una campaña llena de lenguaje codificado sobre raza, etnicidad, origen nacional y la red de seguridad social. Es una estrategia que ha movilizado a grandes masas de votantes blancos en el pasado que Romney necesita para ganar.

Elegir a Ryan y enfocarse en el gasto público significa que la campaña republicana necesita virtualmente todo tipo de votantes blancos posible, dijo Rodolfo de la Garza, politólogo de la Universidad de Columbia que estudia la opinión pública y el comportamiento político de los latinos, incluyendo a votantes de la clase trabajadora y votantes blancos pobres, mujeres, republicanos a favor de un ambiente propicio para los negocios, conservadores sociales, independientes y miembros del Tea Party.

De la Garza asegura que la estrategia de Romney de ganarse a esos votantes ahora es más clara; la decisión de mencionar Welfare y el trabajo al mismo tiempo que introdujo a Ryan el sábado no fue accidental.

En la semana anterior al anuncio, la campaña de Romney criticó una acción reciente de la administración de Obama que le permite a los estados tener mayor libertad al establecer requerimientos para los beneficiarios de Welfare. Romney ha dicho en repetidas ocasiones que la administración intenta eliminar los requerimientos de empleo.

Mientras que tal aseveración no es precisa, Welfare y viejos supuestos sobre quién recibe esa ayuda han sido un motivador eficaz para los votantes blancos, dijo de la Garza, a pesar de que los estadounidenses blancos han conformado desde hace mucho tiempo la mayoría de beneficiarios de estampillas de alimentos y ayuda de dinero en efectivo de Welfare. Posterior a la Gran Recesión, algunos que consideraban a los beneficiarios de este programa como flojos y tramposos ahora dependen de estos programas, lo que hace que los recortes a Welfare y los lineamientos más estrictos propuestos por Romney y Ryan sean una apuesta política más arriesgada.

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“Tendrán que tener mucho cuidado, no pueden sacar una escopeta y empezar a disparar”, dijo de la Garza. “Pero si pueden lograr convertir esta elección en un referendo en base a la idea de que estamos gastando demasiado y que lo estamos gastando en personas que no lo merecen, entonces sí, esto será un campaña de ‘nosotros contra ellos’. Pero no lo van a decir de esa manera”.

Welfare, junto con la inmigración y la inequidad de la riqueza, se asocia fuertemente con las personas de color para la gran mayoría de los votantes blancos, de acuerdo con Anthony Greenwald, un psicólogo social de la Universidad de Washington que estudia el papel que juega la raza y la etnicidad en la política. Otros temas—como por ejemplo, el cuidado de salud y la seguridad social—no son asociados de tal manera.

“Va a ser muy interesante ver en qué temas se enfoca la campaña”, dijo Greenwald. “¿Romney y Ryan elegirán temas y hablarán de ellos de tal manera que cultiven el voto blanco? El potencial allí está”.

Aún no está claro lo que dirá Ryan, si acaso dice algo, para atraer a los votantes latinos y otras minorías votantes o para reconocer sus preocupaciones políticas y prioridades, dijo Matt Barreto, politólogo y co-fundador de Latino Decisions, una firma independiente de encuestas.

El llamado a recortes drásticos y cambios radicales de los programas sociales para reducir el déficit del presupuesto y financiar la reducción de impuestos probablemente no será suficiente. En una encuesta de impreMedia/Latino Decisions de 2011, casi 75 por ciento de votantes latinos dijeron que se oponen a recortes de Medicaid con el fin de reducir el déficit, mientras que 22 por ciento respaldó la idea.

Romney inmediatamente se alejó de algunas de las ideas presupuestarias de Ryan. Pero las propuestas económicas de Romney—eliminar ciertos programas gubernamentales de ayuda social, reducir la regulación del gobierno y el número de servidores públicos, mientras ofrece desgravación de impuestos que incluyen a estadounidenses de altos ingresos—son prácticamente tóxicas para los votantes latinos y negros, dijo el analista del NILP.

Los trabajadores latinos y negros en su conjunto conforman más de una tercera parte de los desempleados del país, y un porcentaje desproporcionado de trabajadores negros y latinos trabajan para los estados locales y gubernamentales o agencias federales. Actualmente, cerca del 25 por ciento de adultos mayores negros y latinos dependen de la seguridad social y el pago mensual garantizado conforma 90 por ciento de su ingreso, de acuerdo con un análisis de la Asociación Americana de Personas Retiradas (AARP).

El llamado de Romney y de Ryan de revocar el llamado Obamacare también es poco probable que atraiga a los votantes de color. Un porcentaje alto de latinos viven sin seguro médico lo que es más que cualquier otro grupo, y casi la mitad de las personas que se espera reciban cobertura de cuidado de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible son latinos y negros, según un estudio del Instituto Urbano.

Romney tomó una decisión inteligente cuando escogió a Ryan, dijo de la Garza. Rubio, el senador cubanoamericano de Florida, puede que haya ganado una ligera mayoría de votantes latinos, 55 por ciento, en su carrera por el senado en 2010, pero únicamente obtuvo 4 por ciento de votantes negros y necesitaba el 55 por ciento del voto de los blancos que finalmente le dieron la victoria.

Cualquier aseveración de que colocar a Rubio, Salazar o Martínez—o más recientemente a Condoleezza Rice—en la vicepresidencia hubiera permitido que Romney mantuviera su posición pero que pudiera atraer una parte sustancial del voto latino, o más de la mitad del electorado negro, siempre ha sido parte de la imaginación de los operarios políticos pagados.

“El gobernador de Nevada [Sandoval], el gobernador de Nuevo México [Martínez], e incluso [el candidato republicano al senado] Ted Cruz en Texas, obtuvieron un pequeño y muy limitado apoyo de los latinos”, señaló de la Garza. “Los votantes blancos conservadores fueron los que otorgaron esas victorias”.

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