QUEENS -- En una esquina, el alcalde Michael Bloomberg y su Junta de Salud. En la otra, consumidores y pesos pesados de la industria de refrescos y restaurantes, librando una amarga batalla por las bebidas azucaradas.

La sede del Departamento de Salud en Queens se convirtió en un ring donde se peleó el primer asalto por la propuesta de prohibir la venta de gaseosas de más de 16 onzas en restaurantes, cines y otros negocios de la ciudad.

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