Anaheim es una ciudad de contrastes. Por una parte, está donde de ubica el lugar “más feliz del mundo”, Disneyland. Y por otra, es el escenario donde en los últimos días cientos de personas se han volcado a las calles para protestar contra lo que califican como brutalidad policial.
El motivo ha sido la muerte de dos jóvenes a manos de la policía local, uno el sábado y otro el domingo pasados. Los hechos, no relacionados entre sí, tienen a una comunidad inconforme que lleva tres días manifestándose. La protesta más reciente ocurrió la noche del martes, cuando fueron arrestadas 22 personas, entre ellas dos menores.
Los inconformes, que eran unos mil –aunque algunos medios reportan que fueron unos 600–, se dirigieron al centro de Anaheim, donde rompieron ventanas de negocios, incendiaron botes de basura y arrojaron piedras y botellas a los agentes de la policía.
“Hay una serie de asuntos entre la policía y la gente de minorías, no solo en Anaheim, sino en el país”, dijo Carroll Seron, profesora de criminología, leyes y sociedad de la Universidad de California en Irvine, a HuffPost Voces.
Seron hizo referencia a una nota publicada el miércoles en el diario The New York Times, en la que se informa del acuerdo entre el Departamento de Policía de Nueva Orleans y el Departamento de Justicia de Estados Unidos para reformar la fuerza policial de aquella ciudad y al mismo tiempo mejorar la seguridad de la urbe.
El problema, dijo la experta, es cómo se abordan las situaciones entre la policía y la gente de las minorías.
En el caso de los incidentes en Anaheim, dos hombres, Manuel Díaz, de 25 años, y Joel Mathew Acevedo, de 21, murieron a consecuencia de los balazos que recibieron por parte de la policía.
El caso de Díaz, quien aparentemente recibió dos balazos por la espalda, uno en la pierna y otro en la cabeza, será revisado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Ayer se anunció que autoridades de Anaheim solicitaron a autoridades estatales que realicen asimismo una investigación, la que es actualmente llevada a cabo por la procuraduría del condado de Orange, al cual pertenece Anaheim.
La familia de Díaz entabló una demanda contra la alcaldía de la ciudad, en la que exige 50 millones de dólares para resarcir los daños por lo que considera una violación a los derechos civiles.
Anaheim, ubicada 25 millas al sureste de Los Ángeles, es una ciudad con mayoría latina. De sus 336,000 habitantes 53 por ciento son hispanos, y una gran porción de ellos pertenece a la clase trabajadora, de acuerdo con los datos del censo de 2010.
Esta ciudad es también una urbe de contrastes. Pertenece a uno de los condados más conservadores y económicamente poderosos del país. Alberga en sus montañas costosas mansiones y en sus calles decrépitos conjuntos de apartamentos. Y es también la sede del equipo de beisbol Angels y del internacionalmente conocido parque de atracciones Disneyland.
“El actual clima económico del país y el desempleo crean un ambiente volátil… ¿Qué si esto exacerba el problema [entre la comunidad y la policía de Anaheim]? Probablemente sí”, dijo Seron.
“La economía de Anaheim está basada en la economía de Disney”, protestó Roberto Lovato, cofundador y estratega de presente.com, organización nacional que defiende los derechos de los latinos en Estados Unidos. “Toma mucho [de la gente] y da muy poco a cambio”, dijo a HuffPost Voces.
Lovato, quien vive en el norte de California, dijo que su organización reunió 13,000 firmas que piensan entregar a la procuradora estatal Kamala Harris, para exigir que se investigue a fondo lo que sucedió.
En lo que va de 2012, ha habido seis tiroteos en los que ha estado involucrada la policía de Anaheim. Cinco de ellos fueron fatales. El año pasado la cifra fue de cuatro.
Sin embargo, la preocupación de los residentes del condado no es nueva. El mes pasado la ciudad contrató a un investigador independiente para que revisara los tiroteos de la policía luego de que parientes de las víctimas protestaran.
Ahora, residentes y activistas creen que agentes federales deben involucrarse porque aparentemente, en el caso de Díaz, se trataba de un hombre que no estaba armado pero que la policía dice que era pandillero.
“Hay una línea política de no hacer nada", dijo Lovato. "Hasta ahora".
El sindicato de la policía de Anaheim defendió en un comunicado el martes a los agentes involucrados; dijo que en los dos casos los fallecidos eran pandilleros con antecedentes criminales. Ambos agentes implicados se encuentran separados de sus cargos pero con goce de sueldo.
Por su parte, Tom Tait, alcalde de Anaheim, pidió a la comunidad mantenerse en calma y dijo que quería atender las preocupaciones de los latinos, reportó The Huffington Post.
“Si la comunidad latina dice que hay una falla, entonces hay una falla, y necesitamos atenderla”, le dijo a este medio.




Publicado: 25/07/2012 22:13 Actualizado: 26/07/2012 07:19