Cuando buscamos describir a una niña de seis años, usualmente puede que palabras como inocente, adorable o pícara lleguen a nuestra mente. No obstante, son las mismas pequeñas las que influenciadas por sus vivencias y presiones sociales, han comenzado a utilizar adjetivos mucho más maduros, llegando hasta calificarse e identificarse como objetos sexuales.

Según reportara LiveScience, a través de un reciente estudio publicado en el Sex Roles Journal, y llevado cabo por la Knox College, investigadores mostraron un nuevo patrón de auto-sexualización entre niñas cada vez más jóvenes en el centro y oeste de los Estados Unidos.

Para estudiar a las menores de entre seis a nueve años de edad, psicólogos utilizaron dos diferentes muñecas de papel, la primera vestida con ropa ajustada y reveladora, y la otra con una moda más cubierta y suelta. Más tarde, se les preguntó a las participantes que escogieran la opción que entendieran que se parecería más a ellas, cuál era la más popular de la escuela, y con cuál ellas quisieran jugar.

Resultados mostraron que una mayoría prefirió la muñeca más sexy entre ambas opciones, con un 68 por ciento afirmando que desearían verse como la misma, y un 72 por ciento opinando que esta era además la más popular.
Expertos entienden que puede que las pequeñas quisieran verse como la opción más sensual, ya que pudieran tener la noción de que ser sexy las lleva a ser más famosa y querida, y por lo tanto pudieran tener una mayor ventaja social sobre otras niñas.

Para ayudar a las chiquitas a establecer perspectivas más saludables sobre sí mismas, investigadores instaron a las madres a dar el ejemplo primeramente en casa:

“Las madres se sienten tan abrumadas por los mensajes de sexualización que sus hijas están recibiendo de los medios de comunicación que sienten que no pueden hacer nada para ayudarlas. Los resultados de nuestro estudio indican lo contrario – se encontró que en la actualidad, las madres son protagonistas en si sus hijas se sexualizan o no. Las madres pueden ayudar a sus hijas a navegar a través de un mundo sexualizado instruyendo a sus hijas sobre sus valores y al no mostrarse como objetos sexuales ellas mismas".

Mientras tanto, son cada vez más las tiendas aprovechando esta tendencia para ofrecerle a las más chicas inventario no apropiado para su edad. El año pasado, la tienda por departamentos, Kmart, se vio forzada a retirar una línea de lencería destinada para niñas que según críticas sexualizaba a las menores. La misma contaba con frases como, 'Llámame', 'Envíame un correo electrónico', 'Me gustan los chicos en uniforme' y 'Amo los niños ricos', en pequeños interiores en estilo "g-string" o completo.

Por su parte, un reciente informe sobre el estado de la infancia elaborado por la UNICEF y titulado 'La adolescencia: una época de oportunidades', mostró además que el número de niñas menores de edad, de entre 10 y 14 años, embarazadas, ha aumentado cada año. La región con la mayor proporción de niñas adolescentes que afirman haber iniciado su vida sexual antes de los 15 años (un 22%) es América Latina y el Caribe.

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  • Hábito saludable # 1: Lávate bien las manos

    <strong>Por Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> El lavarse las manos es uno de los hábitos más importantes que los chicos deben aprender y la razón es simple: puede reducir los resfriados, la gripa y otras infecciones por un 50%. Eso son muchos malestares que pueden evitar al lavarse las manos con frecuencia especialmente antes de comer, al dirigirse al patio de recreo, al regresar de la calle y después de estornudar, toser, tocar un animal y utilizar el inodoro.

  • Hábito saludable # 2: Estornuda en tu codo

    Si tu hijo no tiene un pañuelo disponible, enséñale a estornudar en su codo, en lugar de sus manos o al aire. De esta manera, los gérmenes no terminan en el aire o sus dedos, ya que el 80% de los gérmenes se transfieren por el tacto. Esto aplica a la tos también.

  • Hábito saludable # 3: Descarta el pañuelo

    Cuando tu hijo haya aprendido a soplarse la nariz, créale el hábito de desechar los pañuelos tisú, en lugar de dejarlos por ahí cargados de bacterias. Los virus y bacterias pueden vivir hasta por dos horas fuera del cuerpo, el desechar los pañuelos es parte de este buen hábito. Lo mejor es que los echen por el inodoro.

  • Hábito saludable # 4: No compartas

    Tu hijo tendrá que aprender que ciertos artículos no se comparten, como peinillas, cepillos y sombreros, que pueden albergar piojos; también cepillos dentales, tenedores, tomar de un sorbete, pitos, y otros objetos que se llevan a la boca, estos guardan gérmenes y pueden ser vías de contagio.

  • Hábito saludable # 5: Hala la cadena y corre

    Algunos niños piensan que es fascinante ver cómo el inodoro baja, pero con cada bajada gotitas de agua con partículas -de lo que sea, orín, caca o vómito- pueden salpicar sobre tu hijo o en otras superficies. Ensénale a tu hijo a bajar la tapa del inodoro antes de bajar la cadena.

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