Juana Reyes aún no se repone del susto que se llevó tras 13 días de detención en la cárcel del condado de esta capital, pero sobre todo por no saber si iba a volver a ver sus dos hijos, César de 10 años y Monserrat de 7.
Entre sollozos por la impresión de haber sido detenida y esposada delante de sus hijos cuando vendía tamales en el estacionamiento de la tienda Walmart de la calle Florín y 65, dice que pensó que la iban a deportar a México. "Mis hijos lloraban y gritaban", recuerda con el dolor aún reflejado en su rostro.
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Publicado: 18/07/2012 10:15 Actualizado: 18/07/2012 10:27