Fuente: Vivemejor

Aunque pequeño, el ajo es un condimento con numerosos beneficios y un sabor inconfundible. Su aporte de vitaminas y sus propiedades para reducir la presión arterial hacen del ajo un ingrediente bueno para tu cuerpo. Pero cocinar con ajo tiene sus secretos.

Por eso, aprende más sobre sus beneficios y aprovecha todo lo que esta joya culinaria tiene para brindarte, conociendo cómo elegirlo, pelarlo, cortarlo y cocinarlo en recetas variadas.

Beneficios del ajo

El ajo tiene vitaminas A, B1, B2 y B6; y minerales como hierro, fósforo y potasio. También ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, a mejorar la circulación de la sangre, a eliminar las toxinas en el organismo y a reducir la presión arterial elevada; entre muchos otros beneficios.

Secretos para cocinar con ajo

Ten en cuenta estos tips a la hora de usar ajo en tus comidas:

  • Cuando lo compras y almacenas: elige las cabezas de ajo que se sientan firmes y que tengan un color uniforme. Almacénalas en un recipiente abierto, a temperatura ambiente, y separadas de otros alimentos. Se mantendrán frescas hasta por 6 meses.
  • Al pelarlo: coloca la cabeza de ajo entera sobre una tabla de cocina y golpéala con una cuchara grande o con tu mano para separar los dientes. Luego coloca los dientes en un recipiente tapado y sacúdelo con fuerza. Cuando lo abras, la cáscara estará desprendida.
  • Al cortarlo: puedes cortar cada diente de ajo a lo largo, si vas a condimentar verduras o arroces, como una paella criolla; o bien córtalo en trocitos pequeños si lo vas a usar en el relleno de unos taquitos de papas o en un dip cremoso de chipotle y aguacate.
  • Cuando lo cocinas: evita cocinar el ajo a fuego fuerte para que no se queme y sepa amargo. El ajo estará listo cuando luzca dorado. Ten esto en cuenta cuando cocines el ajo para condimentar un sofrito sencillo o unos chiles rellenos de camarón.
  • Tip final: quítate el olor a ajo de las manos lavándolas con agua fría y sin frotar una con la otra.

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FRUTAS Y VERDURAS QUE SE DAÑAN EN EL REFRIGERADOR:

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  • PAPAS

    Los refrigeradores son demasiado fríos para las papas y provocan que sus almidones se conviertan en azúcar. Esto los hace algo dulces cuando se cocinan y no de buena manera. Esta azúcar extra también provoca que las papas se oscurezcan prematuramente al cocinarlas, haciéndolas menos apetitosas. Lo recomendable es guardar las papas en un lugar oscuro y seco. Guardadas de esta manera pueden durar frescas entre una a tres semanas.

  • TOMATES

    Los tomates también tienen una mala reacción al frío: se vuelven suaves y blandos. Cuando se refrigeran las membranas de las paredes celulares se dañan, lo que crea una textura granulosa. Los tomates de deben guardar en temperatura ambiente, fuera de la luz solar (lo que puede madurar la fruta de manera despareja) y con el tallo hacia arriba para evitar los golpes.

  • CEBOLLAS

    Las cebollas, al igual que los tomates se vuelven suaves en el refrigerador y estas siempre saben mejor cuando son crujientes. Las cebollas también tienen la tendencia de impartir su sabor a las otras verduras cercanas. Lo ideal es mantener las cebollas en un lugar seco y cálido hasta que se parten. Una vez partidas, las debes guardar en el refrigerador, cubiertas. De esta manera durarán unos días.<br><br> Otra cosa a recordar, nunca guardes tus cebollas y papas juntas. Las cebollas y papas liberan gases que pueden provocar que la otra se dañe más rápido.