Conozco decenas de mujeres que han trabajado o trabajan con su esposo en su negocio. Muchísimas levantaron grandes empresas junto a ellos, desde la nada hacia casas de ensueño y urbanizaciones industriales con negocios ampliamente diversificados. La mayoría de estas parejas aún son compañeros de vejez. De los más cercanos a esta generación, hay dos o tres maridos que decidieron criar de nuevo, pero ellas se dan la vida por la que lucharon.
El porcentaje de sobrevivencia matrimonial está en menos de la mitad. Los consejos para soportarse, entenderse, tolerarse, tienen que ser diarios porque mantenerse casados se ha convertido en un reto. Es difícil de entender si las parejas de hoy no tienen tiempo ni para conflictos. Ves a tu marido despierto escasamente cuatro horas, siete horas lo ves dormido, y los fines de semana compartes sus virtudes con hijos, amigos y familia. Entonces… ¿cómo sobreviven las que conviven con el marido mañana, tarde, noche, siete días y en todas sus facetas mejores y peores? ¿Cómo sobrevivieron sus antecesoras? Te cuento…
- Incorpora el negocio a partes iguales en el porcentaje de participación. Bueno, conozco a alguien que incluyó a sus hijos en la incorporación y se aseguró el 75%.
- Divide los deberes y tareas en el negocio a base de las mejores destrezas de tu esposo y tus mayores capacidades. Por ejemplo, la mayoría de las empresarias que conozco le dejaron el mercadeo al esposo. Eso las ayuda a no cansarse de ver al marido todo el día. Ellas vigilan las operaciones, llevan la facturación, la administración y el papeleo (a los hombres no les gusta el papeleo).
- No interfieran el uno en el área de trabajo del otro. Si hay dudas sobre una decisión, conversen como socios los asuntos y puntos de vista, planifiquen, y acuerden estrategias para lograr el fin común.
- “Desaparece” cuando a tu marido le dé una rabieta porque discutió con un cliente o un empleado. No es contigo; después te cuenta.
- No intervengas por nadie en público, en contra de tu marido. El empleado o el de afuera se va. A tu marido lo ves en casa.
- Si no estás de acuerdo con una decisión, discútelo a solas con él. Si él pretende hablarlo delante de alguien, niégate.
- Acuerda con tu esposo dejar el negocio en la puerta de entrada a tu casa. Si no lo haces, la vida conyugal y familiar se vuelve insoportable.
- Aprende absolutamente todos los detalles sobre el negocio.
- En el momento correcto, tómate horas libres para descansar o embellecerte.
- No le permitas a empleados y clientes opinar sobre tu matrimonio.
- Protege a tu marido y defiéndelo como empresario delante de los demás, aunque a solas le hagas ver los errores que cometió.
- Exige su respeto delante de los demás y el respeto que te mereces como dueña de la empresa. No permitas que nadie te trate como si él tuviera más autoridad que tú en el negocio.
- Conserva la difícil habilidad de recordar y recordarle a tu esposo que además de socios, son pareja. Hay parejas que son tan perfectos como socios, que no pueden convivir como matrimonio.
CÓMO ESTABLECER EQUILIBIO ENTRE EL TRABAJO Y TU PAREJA:
Loading Slideshow
Cuando alguno de los dos trabaja jornadas muy largas
Es entendible que en ocasiones tengan que trabajar horas extras o asistir a reuniones importantes que traspasan los horarios regulares de oficina, pero de alguna manera deben tratar de evitar que esto se vuelva una regla. Si siempre salen tarde del trabajo, llegarán a casa cuando la otra persona ya haya cenado por su cuenta e incluso tal vez haya decidido irse a dormir. Si esta dinámica se convierte en su día a día, llegará un momento en el que quien siempre está solo en casa, se canse y aburra de esperarles sin sentido. Dos cosas podrán suceder: un reclamo en tono de pelea surgirá, o bien, se dará un alejamiento con toda la indiferencia del mundo.
Cuando trabajan hasta en fines de semana
Cuando el trabajo se vuelve más demandante cada vez y de poco en poco les va siendo inminente ocupar hasta sus días de descanso para resolver pendientes laborales, la oportunidad de disfrutar los ratos de ocio juntos desaparece. Aquel que sí puede descansar los fines de semana, será el único que asista a las reuniones familiares o con amigos. Sólo uno de ustedes irá al club, a pasear al perro o al cine, y pronto, se volverá prácticamente en una persona soltera. Sentirse abandonado de esa manera sólo hará que el amor se diluya.
Cuando el trabajo genera malhumor y estrés
Cuando alguien tiene problemas en la oficina o demasiada carga de trabajo, todo el tiempo estará hablando o quejándose de ello. Cuando el trabajo se vuelve el único tema de conversación entre ustedes, o alguno pasa todo el tiempo atendiendo llamadas o correos electrónicos de la oficina, la situación se vuelve incómoda y aburrida. Aunque pasen tiempo juntos, la relación no se enriquecerá en absoluto, y por el contrario, se volverá una carga para el que sirva de confidente.
Cuando no hay energía para el romance
Cuando por fin se liberan y dejan de pensar en el trabajo, la energía que les queda es mínima. Ven tele y se quedan dormidos, platican y parecen zombies... y en la cama, nunca hay vitalidad para una sesión de sexo. ¿Crees que esto no acabará con la paciencia de tu pareja? Están juntos para compartirlo TODO, y si bien es cierto que ambos deben ser comprensivos y entender que el trabajo es importante, no pueden dejar de lado los cariñitos y los instintos más básicos.
Cuando la presión del trabajo afecta su salud
Todo el estrés que genera el trabajo, tiene repercusiones físicas: el sistema endocrino se ve afectado, aumentan el estrés y la ansiedad, se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos, anginas de pecho, hipertensión), insomnios, trastornos urinarios... ¿Qué tal te suena esto? Si enfermas, tu pareja tendrá todo el derecho de decirte: "te lo dije". Una cosa es estar juntos en la salud y en la enfermedad, pero otra es tener que atender los achaques que la obsesión por el trabajo pueda provocar en alguno de ustedes sólo por la necedad de no querer liberarse un poco de él.
Lo que debe hacer el que sufre el abandono:
Se debe decir lo que se siente, hacer evidente lo que afecta. "Estoy triste", "necesito que algo cambie", "necesito pasar tiempo de calidad contigo". Si no te haces escuchar, tu pareja podría ni enterarse de que hay un problema entre ustedes. No se vale que te calles lo que te molesta y un día, de buenas a primeras, simplemente te alejes y termines la relación.
Lo que debe hacer el trabajador compulsivo:
Aunque no lo creas, la solución está en ti. Por muy demandante que sea tu trabajo, tú, tus compañeros y jefes, entienden que también tienes vida personal. La salud de tu relación de pareja puede ser el motor para el resto de tu vida, así que no la sacrifiques en nombre del trabajo. Debes encontrar tiempo para pasar tiempo de calidad con tu pareja. Escucha y sé sensible o a lo que la otra persona siente y no des por hecho que estará a tu lado siempre sin importar que la ignores.
VIDEOS RELACIONADOS:
The Huffington Post | Por Ofelia Pérez Publicado: 12/07/2012 15:05 EDT | Actualizado: 30/08/2012 18:20 EDT