LOS ANGELES (AP) — Rodney King, quien falleció el domingo luego de una vida muy complicada, nunca intentó modificar los métodos de la Policía de Los Angeles, pero eso terminó haciendo.
La mención del nombre de King siempre traerá a la mente las dolorosas imágenes del video con la golpiza que sufrió en 1991 y los disturbios callejeros del año siguiente en Los Angeles, desencadenados luego que los agentes implicados fueron absueltos y que causaron daños graves y decenas de muertos.
El caso King también transformó las prácticas básicas de vigilancia policial, no únicamente en Los Angeles si no en todo Estados Unidos, opinó el escritor Lou Cannon.
"La Policía de Los Angeles es famosa y notoria, así que otros departamentos policiales buscan copiar lo que hace", afirmó.
"La golpiza a King y el juicio abrieron el camino para reformas largamente aplazadas en la Policía de Los Angeles y eso tuvo consecuencias en la aplicación de la ley en todo el país", agregó.
Después de los disturbios de 1992 y la deposición del jefe policial Darryl Gates, una comisión dirigida por Warren Christopher —quien luego fue secretario de Estado con el presidente Bill Clinton— recomendó una serie de reformas.
Entre los cambios figuraba el fin del "jefe vitalicio". Desde William Parker en 1950, los jefes de Policía de Los Angeles tuvieron virtuales mandatos de por vida, gracias a los reformadores que combatieron la corrupción de funcionarios civiles en las décadas de 1930 y 1940.
Sin embargo, la demografía de la ciudad cambió y el departamento de Policía —con una gran mayoría de agentes blancos, casi el 60% cuando la golpiza a King— era considerado el equivalente a un ejército de ocupación que las autoridades elegidas de la ciudad no podían controlar.
Bajo el mando del jefe policial William Bratton en la década de 2000, el departamento se entregó prioritariamente a la vigilancia comunitaria, contrató más agentes de minorías e intentó resolver la tensión entre los policías y las comunidades comunitarias, que sin embargo siguieron quejándose de discriminación y de un uso excesivo de la fuerza.
"Se volvió más peligroso parar a alguien por conducir si se era negro", dijo Cannon.
El actual jefe policial de la ciudad, Charlie Beck, coincidió en que la golpiza de King sirvió como catalizador para la reforma.
"Su legado no es el de los problemas de su vida personal, sino el cambio enormemente positivo que su existencia trajo a esta ciudad y su departamento de Policía", dijo Beck en un comunicado.
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La periodista de The Associated Press Michelle Janaye Nealy en Chicago contribuyó a este despacho.
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AP | Por Por LINDA DEUTSCH Publicado: 18/06/2012 10:05 Actualizado: 18/06/2012 13:17