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'Dreamers' en Texas reaccionan con júbilo y esperanza ante decisión que les otorga inmunidad

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DREAMERS
Varios 'dreamers' reunidos en Berkeley hace unas semanas agradecen apoyo del gobernador de California a su causa. | AP

La primera reacción de profesionistas y estudiantes indocumentados en Texas ante la decisión federal de otorgar inmunidad migratoria a los "dreamers" fue de júbilo, al considerarla "una muy buena victoria y el primer triunfo" en su lucha de más de 10 años en este estado, el primero que aprobó y ejerció una ley que les permite el acceso a la educación superior.

Para otros, como el gobernador texano Rick Perry, la medida anunciada por el presidente Obama el viernes es "una táctica en un año electoral para eludir el Congreso y arbitrariamente conceder amnistía a inmigrantes ilegales, lo que es otro ejemplo de su flagrante desprecio por nuestra constitución, nuestro estado de derecho y nuestra democracia".

Fue durante la administración de Perry cuando se aprobó la Texas Dream Act, en el 2001, por la que recibió fuertes ataques de sus opositores en la precampaña por la nominación presidencial del partido republicano. Esta ley permite que los estudiantes indocumentados que cumplan ciertos requisitos paguen las mismas colegiaturas que los residentes legales.

Texas cuenta con varias generaciones de jóvenes indocumentados egresados y estudiantes de universidades estatales que se han beneficiado con la Texas Dream Act. Sin embargo, no pueden trabajar legalmente en el país.

"No lo puedo creer aún, estoy sorprendidísimo porque he esperado 10 años por algo así; esto para mí tiene un valor enorme", señaló Rodolfo Salazar, quien fue traído de México a los 9 años por su mamá y fue parte de la primera generación de estudiantes indocumentados beneficiados con la Texas Dream Act.

Sin acceso a ayuda financiera, su madre sufragó los estudios universitarios de Salazar a través de dos empleos, hasta que concluyó su carrera profesional en el 2006. Desde entonces ha sobrevivido con empleos eventuales de reparación de computadoras u otros oficios.

A sus 28 años, cuenta con un grado en finanzas de la Universidad de Houston y este verano inició una segunda licenciatura en contabilidad en esa institución.

"Es una travesía muy dolorosa esta de la migración, en la que me estaba comiendo vivo la falta de esperanza. Se sufre porque uno se siente excluido de la sociedad en la que creció, a pesar de estar integrado educativa, cultural y lingüísticamente a ella y a este país", dijo.

Por eso, el viernes que el presidente Obama anunció la medida, su madre le cocinó una comida especial a manera de celebración, reveló Salazar.

Julieta Garibay, una activista también de la primera generación del Texas Dream Act, señaló que el viernes muy temprano le avisaron que podría haber un anuncio de la administración federal muy importante. Cuando se enteraron, ella y su madre se abrazaron entusiasmadas y lloraron por la noticia, comentó.

"Es una muy buena victoria y también es el primer triunfo en tantos años de activismo para lograr que se apruebe el Dream Act, y es una señal de que podría ser posible un anuncio semejante sobre una reforma migratoria", dijo la egresada de la maestría en ciencias de enfermería en salud pública de la Universidad de Texas en Austin.

Para Garibay, serán miles de jóvenes entre 16 y 30 años los que se beneficiarían sólo en Texas con la medida de inmunidad migratoria. "Seguiremos el activismo y la lucha en el grupo United We Dream, pero nos enfocaremos en educar y darles información a los 'dreamers' sobre los detalles para realizar el trámite con seguridad", dijo.

Entre las voces de aprobación, el nuevo líder del partido demócrata de Texas, Gilberto Hinojosa, afirmó que "el presidente Obama cambió el futuro de cientos de miles de Texanos que estaban atrapados en un limbo legal" y agregó que estos jóvenes inmigrantes podrán "salir de las sombras, practicar sus profesiones y contribuir a nuestra economía".

El dirigente estatal demócrata criticó las posturas de los republicanos que tratan de impedir los cambios y se refirió particularmente al aspirante presidencial Mitt Romney, quien "tiene la posición más extrema de cualquier candidato presidencial en la historia", dijo.

Hinojosa abogó porque el Congreso siga el liderazgo del presidente Obama y apruebe el Dream Act para activar una solución más permanente para los "dreamers".

También, el experto en derechos humanos y profesor de la Universidad Metodista del Sur (SMU) y dos veces presidente de Amnistía Internacional, Rick Halperin, advirtió que los estados de Alabama y Arizona podrían obstruir o dilatar la decisión federal anunciada por el presidente Obama.

Halperin aseguró que en esos estados se percibe a los inmigrantes latinos como personas que no merecen siquiera una oportunidad. Sin embargo, sus leyes estatales entrarían en conflicto con las políticas federales, aunque éstas últimas son superiores.

"La intención de muchos de limitar o prohibir la inmigración a este país es una sorprendente paradoja, ya que somos una nación de inmigrantes, uno de los más diversos crisoles de razas en el mundo", aseveró el académico.

Señaló que a medida que Estados Unidos se vuelve un país "menos blanco, la gente económicamente más poderosa es la más proclive a externar que se restrinja la inmigración porque creen que tienen mucho qué perder en una Norteamérica que se vuelve menos blanca y más educada", añadió Halperin.

Para la Alianza de Texas por una Reforma Migratoria (RITA) la decisión federal anunciada el viernes fue producto del activismo y la presión de los jóvenes indocumentados en el país que forzaron con ocupaciones y otras acciones esta medida.

A la vez, subrayaron que una verdadera reforma de inmigración que incluya una vía a la ciudadanía para todos los inmigrantes indocumentados sigue siendo la única solución al problema migratorio en Estados Unidos.

"Los jóvenes indocumentados y sus aliados en RITA haremos responsable al presidente Obama sobre e
sta nueva premisa", señaló en un comunicado la organización estatal.

Por su lado, el gobernador Rick Perry emitió un comunicado en el que señaló que la administración Obama "ha fallado en asegurar la frontera, lo que es esencial para la seguridad nacional y en su lugar está brindando amnistía a quienes han roto nuestras leyes".

Opinó que el presidente Obama debe trabajar con el Congreso y con el pueblo en una solución sustentable y de largo plazo.

Incluso, después del anuncio presidencial, el procurador de Texas, Greg Abbott, expresó en su cuenta de twitter: "Obama ha evolucionado sobre el matrimonio y la inmigración; ¿en qué va a evolucionar la próxima vez?", y preguntó a los suscritos si estaban de acuerdo con la decisión presidencial de "frenar la deportación de inmigrantes ilegales".

También los candidatos republicanos a un escaño en el Senado por Texas externaron su rechazo a la medida anunciada por el presidente Obama. El cubanoamericano Ted Cruz la calificó como "cobardemente política, fuera de la ley y equivocada".

Cruz, hijo de inmigrantes cubanos, insistió en que "hay una crisis en inmigración ilegal y el gobierno federal debe ser serio en la seguridad de nuestras fronteras, y esta última política de Obama no es nada más que una intención de activar una amnistía de puerta trasera, y yo categóricamente me opongo a una amnistía", aclaró Cruz.

Su adversario republicano, David Dewhurst, quien es vicegobernador de Texas, también expuso que "la decisión del presidente Obama de otorgar permisos de trabajo a inmigrantes ilegales que llegaron cuando eran niños es nada menos que amnistía de puerta trasera por decreto ejecutivo y una descarada maniobra política".

Agregó que "pasar por sobre la autoridad del Congreso pone un peligroso precedente para futuros debates sobre asuntos importantes" y recomendó al presidente Obama que "en lugar de participar en trucos de año electoral, debería seguir la reglas de la ley y asegurar nuestras fronteras, algo en lo que su administración ha fallado".

En Texas, las universidades y colegios reportaron que 16,476 estudiantes durante el 2010 entregaron su declaración jurada y firmada para regularizar su situación migratoria, lo que representa alrededor de 1% del total de la población estudiantil inscrita en instituciones de educación superior en el estado, según datos oficiales del Consejo de Educación Superior de Texas (THECB).

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