Carlos Lamadrid, ciudadano estadounidense de 19 años, recibió tres disparos en la espalda por un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos mientras huía a través de la frontera sur hacia México en mayo del 2011. El joven, oriundo de Douglas Arizona, estaba desarmado y supuestamente transportaba marihuana. Lamadrid falleció en el hospital local a causa de las heridas poco después del incidente.

La madre de Lamadrid, Guadalupe Guerrero presentó una demanda contra el gobierno federal alegando que el agente de la patrulla fronteriza que le disparó a su hijo actuó “fuera de sus facultades”, reveló el abogado de la familia Richard Gonzáles.

“El agente fronterizo violó los derechos civiles de este joven. El único momento en que el agente puede utilizar fuerza letal es para proteger su integridad física o para proteger a otros en el área”, le dijo Gonzáles a The Huffington Post. “Este joven estaba desarmado y huía. No representaba una amenaza para el agente. Dispararle fue una negligencia absoluta”.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (U.S. Customs and Border Protection, CBP) le dijo a The Huffington Post que no podían comentar sobre la muerte de Lamadrid, la demanda o los incidentes en donde sus agentes pueden utilizar sus armas. “Hay un litigio pendiente y no podemos discutir los detalles del caso en este momento”, dijo el vocero de la Patrulla Fronteriza Mario Escalante.

El caso de Lamadrid llega en un mal momento para la CBP. Denuncias de derechos civiles presentados en contra de la agencia se han incrementado de manera dramática en años recientes, al mismo tiempo que la inmigración se ha desacelerado de manera simultánea. Mientras que en 2004 la CBP enfrentó 34 denuncias de derechos civiles, en 2010, el año más reciente donde hay información completa disponible, se hicieron 65 denuncias. Sólo entre enero y junio de 2011, se abrieron 81 nuevas investigaciones contra la Patrulla Fronteriza. De acuerdo con Reuters la corrupción también ha crecido, toda vez que entre 2003 y 2009, 129 agentes han sido arrestados bajo cargos de corrupción.

Muertes recientes provocadas por la Patrulla Fronteriza le han traído a la agencia publicidad no deseada. A principios de este año, PBS dio a conocer la golpiza de Anastasio Hernández-Rojas. Más de una docena de agentes de la Patrulla Fronteriza permanecieron inmóviles mientras el ciudadano mexicano era atado de pies y manos, golpeado con una macana y electrocutado con una pistola eléctrica, de acuerdo con PBS. La muerte de Sergio Hernández-Guereca de 15 años, ciudadano mexicano que recibió un disparo fatal por un agente de la CBP en 2010, también provocó indignación en la comunidad activista inmigrante, después de que el agente Jesús Mesa Jr. dijo que utilizó fuerza letal debido a que Hernández-Guereca le estaba aventando piedras.

El disparo a de Lamadrid también pudo haber sido provocado por arrojar piedras, de acuerdo a reportes locales. Después de que la Chevy Avalanche llamó la atención de la policía local de Douglas Arizona al señalar que “parecía sospechosa”, Lamadrid huyó a “alta velocidad en dirección al sur hacia la frontera internacional”, de acuerdo con el Douglas Dispatch. Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos estaba en el área por casualidad, de acuerdo con el mismo reporte y comenzaron a perseguir a Lamadrid, el conductor y a un joven de 17 años que viajaba como pasajero. Un cómplice del lado mexicano de la frontera supuestamente arrojó una escalera por encima del muro fronterizo y les aventó piedras a los agentes fronterizos. De acuerdo a reportes locales, el agente de la Patrulla Fronteriza Lucas Tidwell entonces le disparó y mató a Lamadrid.

“En ese momento, le arrojaron piedras al agente de la Patrulla Fronteriza quien disparó su arma impactando al conductor tres veces”, reportó el Douglas Dispatch.

El Latin American Herald Tribune informó que las autoridades subsecuentemente encontraron 48 libras de marihuana en el automóvil. Pero la familia de Lamadrid dice que quiere revisar el reporte de la policía para confirmarlo.

“No hemos recibido ningún reporte oficial de la policía de Douglas, la Patrulla Fronteriza o siquiera del Departamento del Alguacil. El alguacil adjunto Roger Clark nos dijo que no entregarán ningún reporte hasta que se resuelva el caso”, declaró Janeth Guerrero, tía de Lamadrid, a The Douglas Dispatch en una protesta el año pasado, clamando justicia en nombre de su sobrino.

Incluso si Lamadrid estaba transportando marihuana, el agente fronterizo aún puede ser encontrado culpable por utilizar su arma contra el joven de 19 años, si no representó un peligro inmediato. En un caso similar en 2006, dos agentes fronterizos, Ignacio Ramos y José Alonso Compéan, fueron sentenciados a 11 y 12 años por dispararle a un sospechoso de traficar marihuana en los glúteos mientras huía a través de la frontera Estados Unidos-México en Texas.

La fiscal auxiliar Debra Kanof le dijo a la corte en ese momento que los agentes actuaron de manera ilegal. “La Corte Suprema de Estados Unidos ha dictaminado que es una violación de los derechos de la Cuarta Enmienda disparar por la espalda mientras huyen si no sabes quienes son o si no sabes si portan un arma”, dijo Kanof. Sin embargo, en 2009 el presidente George W. Bush conmutó sus sentencias en su último día como servidor público, al liberarlos después de que ambos habían pasado dos años en la cárcel.

Los abogados de la familia Lamadrid dicen que las convicciones de agentes fronterizos son escasas. “He estado haciendo esto por mucho tiempo y nunca he visto un agente de la Patrulla Fronteriza que sea condenado en estos casos, aún cuando las circunstancias son realmente notorias”, dijo Gonzáles.

Guerrero, la madre de Lamadrid, le dijo a The Latin American Herald Tribune que la muerte de su hijo era una de muchas injusticias que se cometen en la frontera.

“Otro tipo de ley”, prevalece a lo largo de la frontera, mencionó. “Si esto le sucedió a mi hijo que es ciudadano de este país, ¿qué pueden esperar los inmigrantes indocumentados?” dijo Guerrero. “Si mi hijo llevaba drogas lo deberían de poner a juicio, darle una oportunidad”.

“No hay una razón lógica de la muerte de mi hijo”, continúo. “Quiero justicia, quiero que esa persona que le hizo daño a mi hijo pague como cualquiera de nosotros”.

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