NUEVA YORK.- Erasmo Ponce, un próspero empresario mexicano conocido como el “Rey de la Tortilla” en Nueva York se declaró culpable este martes de varias violaciones laborales, será sentenciado a 90 días de prisión y se le ordenó pagar más de 400.000 dólares en restitución de pagos a sus trabajadores.

"El señor Ponce y su compañía se han declarado culpables de violar las leyes que son esenciales para el bienestar de las personas trabajadoras de Nueva York ", dijo el fiscal general del estado de Nueva York Eric Schneiderman, en una declaración escrita a la que tuvo acceso HuffPost Voces.

Erasmo, que logró levantar un emporio de riqueza con la venta de tortillas en más de 11 estados del noreste de Estados Unidos, es uno de los mexicanos más conocidos por su historia de inmigrante. Llegó a Nueva York en 1989 sólo con lo que llevaba puesto e inició su negocio con una tortilladora usada hasta lograr producir usando 22 toneladas de maíz diarias hasta 1,250,000 tortillas.

Pero la imagen modelo que se formó Ponce que le valió ser constantemente entrevistado por las revistas Forbes, Business Week, Líderes Latinos, el periódico New York Times y el programa de Don Francisco, se empezó a deteriorar a raíz de la muerte en enero de 2011 de Juan Baten, uno de sus trabajadores .

Baten, de 22 años, murió atrapado por una gigantesca máquina mezcladora de maíz. En el marco de las investigaciones de ese accidente laboral, las autoridades hallaron varias violaciones al código de seguridad por lo que la “Tortillería Chinantla”, como se llama la fábrica localizada en el área industrial de Williamburg en Brooklyn, fue cerrada temporalmente.

Tras las indagaciones por la muerte del trabajador salieron a la luz varias denuncias contra Ponce y la oficina del fiscal general dispuso abrir una investigación.

En su declaración de culpabilidad el martes Ponce admitió haber incurrido en falsificación de documentos y violación de las leyes de compensación a los trabajadores. La fiscalía dijo que al menos a 27 trabajadores se le violaron sus derechos y serán compensados.

Ponce deberá ir 90 días en prisión (que los cumplirá durante los fines de semana) y se le permitirá seguir operando su empresa. Si no paga los más de 400.000 dólares perderá todos sus derechos, según establece el acuerdo con las autoridades.

“Todos cometemos errores. Creo que el hombre puede salir de todo esto, es muy trabajador, además su negocio le da ‘chamba’ a mucha gente y ahora mismo eso es necesario, tal y como están las cosas”, dijo Vinicio Rodríguez, un mexicano de Brooklyn.

“Conocemos a Erasmo y pedimos a Dios y a la Virgen por él. La mera verdad yo creo que muchos se aprovecharon de la situación para sacarle dinero”, expresó otro mexicano oriundo de Puebla -como el empresario- que se negó a ser identificado.

Erasmo Ponce es un arquitecto de 53 años graduado de la UNAM que decidió salir de México luego de la devaluación del peso en la época del presidente José López Portillo. Originario de Chinantla un pueblo al sur del estado de Puebla, proviene de una familia de cinco hermanos.

De acuerdo a una biografía de Ponce registrada en el sitio web de “Tortillería Chinantla”, llegó a Nueva York en 1989 y empezó a trabajar como obrero, su idea era reunir unos dólares para regresar y montarse una oficina de arquitecto en Ciudad de México.

Trabajó como chofer de una fábrica de tortillas que era de un empresario checoslovaco. Allí se familiariza con el negocio pero advierte que se podía producir más si se hacían mejoras en el proceso.

Ponce y un socio montan en 1992 una pequeña planta que a diferencia del lugar donde trabajó producía 30 cajas de tortillas por hora en lugar de ocho.

“Ellos tenían más máquinas pero gastaban más en mantenimiento, gas y empleados. Yo contaba con una máquina con controles de seguridad computarizados”, narró en su momento Ponce.

El socio decidió dejar el negocio y Ponce empieza a desarrollar “Tortillería Chinantla” con dos vans, una tortilladora de segunda mano y una deuda de 55 mil dólares.

“Gracias a que me quedé solo, gané más del doble que el año anterior y pude salir de mis deudas en pocos meses”, dijo Ponce en sus inicios, en 1999 se mudó a un espacio más amplio en Brooklyn donde está hasta hoy.

La visión de Ponce por los negocios fue tal que para economizar, aprovechar recursos y espacio, y mantener empleos al mismo tiempo logró un acuerdo con agricultores mexicanos para sembrar y traer el maíz hasta Nueva York.

Hace dos años a través de la Secretaría de Agricultura, ganadería y Desarrollo Rural de México Ponce logró concretar el equipamiento de una planta de harina de maíz en Puebla, un proyecto millonario dirigido a abastecer de la materia prima a “Tortillería Chinantla” de Nueva York.

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