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Consultores políticos acumulan 466 millones de dólares

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Los votantes en Wisconsin fueron a las urnas el martes pasado y decidieron no destituir al controversial gobernador republicano Scott Walker. Una cosa es clara: la elección de revocación ha sido una bonanza para los consultores de campañas, que sacan provecho sin importar quien gane y cuyas habilidades cada vez más destructivas y precisas los convierte en los depredadores de la política estadounidense actual.

Lo que comenzó en febrero de 2011 como una protesta de la base política –profesores de universidades formaron parte de un mitin clave en sus inicio– se transformó en una fuente de gastos nunca antes vista (en Wisconsin) por parte de grupos externos. Gran parte de ese gasto se invirtió en televisión y estaciones de radio así como en televisión por cable dentro del mercado de medios de comunicación del estado. Pero también las compañías consultoras con vínculos cercanos a Barack Obama y Mitt Romney, el Súper PAC (Súper Comité de Acción Política) American Crossroads de Karl Rove, el Súper PAC pro-Romney Restaure Nuestro Futuro, y candidatos senatoriales y congresionales demócratas, se beneficiaron de sumas cuantiosas.

Desde principios de 2012, las campañas a favor de Walker y su contendiente demócrata Tom Barret, junto con grupos externos que apoyaban a uno u otro candidato, le otorgaron 30.4 millones de dólares a consultores y anunciantes.

En otras palabras, lo que comenzó en Wisconsin como un movimiento genuino y sincero de reforma termino siendo otro ejemplo deplorable de lo que los estadounidenses más odian de la política.

“Es una carrera armamentista”, dijo John Dunbar del Centro de Integridad Pública, “y es apenas principios de junio. La mayor parte del gasto vendrá a principios de otoño”.

Un estudio sobre reportes del gasto federal del The Huffington Post, el más completo de su tipo este año, muestra que las 150 compañías principales de consultoría —medios de comunicación, recaudación de fondos, digital/social, publicidad por correo y otras— tienen ingresos brutos de 465.76 millones de dólares de un total de 1,200 millones de dólares que se han gastado en lo que va de la temporada electoral 2011-2012 .

Los totales reflejan las campañas presidenciales, los Súper PACs registrados en la Comisión de Elecciones Federales, comités partidistas, contiendas de la Cámara de Representantes y algunos datos de las contiendas por el Senado. (Vea el cuadro adjunto para una lista de las principales firmas y una serie de diapositivas de consultores prominentes).

Estas cifras presagian un ingreso de la industria consultora de hasta 3,000 millones si, como algunos han predicho, el gasto total en todos los niveles de la campaña alcanza un máximo de 8,000 en esta ocasión (en comparación con los 6,000 millones en 2007-08 y 4,000 millones en 2003-4).

Los 15 beneficiarios principales del negocio de consultoría este año ya han recibido 214.47 millones de dólares, a pesar de que no recibirán la mayor parte de su pago—57 por ciento del total, si la campaña de Obama en 2008 es un indicador—hasta los últimos tres meses de la campaña. En las elecciones de 2008, las 15 consultorías principales acumularon 400 millones para todo el ciclo. Al paso que van, excederán ese monto por al menos 100 millones.

Hasta el momento, gran parte de la atención sobre la mecánica de la política en las campañas de 2012 se ha enfocado en la manera en que se ha disparado el gasto desmedido de las Súper PACs, que ahora pueden obtener sumas ilimitadas de recursos por parte de corporaciones y sindicatos así como individuos y gastarlos directamente a favor o en contra de los candidatos. El crecimiento y los cambios que desempeñan los consultores políticos es menos visible. Pero se puede argumentar que tendrán una mayor influencia sobre el tono y el contenido de la contienda presidencial, del Congreso y del control de los gobiernos locales y estatales a nivel nacional en 2012.

Sin una razón más allá de obtener ganancias, los consultores de 2012 están amplificando el ambiente negativo, adaptando las herramientas de la participación comunitaria a la nueva forma de hacer política, fungiendo como la conexión (casi) legal entre los candidatos y las PACs supuestamente independientes así como otras entidades, y dándole lecciones a los millonarios y multimillonarios sobre el arte del combate político sin tener que preocuparse del sistema que frena a los partidos políticos, candidatos o las familias y amigos de los candidatos.

“La industria no sólo ha crecido y se está volviendo más lucrativa, sino que se ha vuelto más negativa”, dijo Fred Wertheimer de Democracia 21. “Los consultores van donde está el dinero; el dinero está en el gasto externo; el gasto externo es casi uniformemente negativo”.

El éxito tiende a atraer al éxito en la consultaría política. No obstante, incluso esos consultores que pierden muchas campañas son ganadores, ya que casi siempre inevitablemente consiguen nuevos clientes.

En los días que vienen, The Huffington Post se adentrará en este tema a detalle, pero el patrón general parece claro. Entre más crece el negocio, y más dinero se pueda obtener, menor será la conexión con los votantes que se intenta influenciar.

Y hay una ironía adicional: la consultoría política es un negocio que prospera al comercializar las acusaciones entre rivales sobre quien tiene la culpa del hecho de que los otros negocios no estén prosperando.

Es un gran empleo si se puede conseguir.

Como clase, los consultores no están en una mejor o peor posición que cualquier otra empresa donde se busca una ganancia, y no pretenden estar realizando una obra de caridad o labor social.

“Las personas en cualquier rubro de negocios te dirán que tienes que ‘crear el mercado’”, dijo Doc Sweitzer, un consultor demócrata que también es co-fundador de El Grupo de Campaña en Filadelfia y un líder veterano de la Asociación Americana de Consultores Políticos. “Si eres el editor de un periódico y te enteras de una gran historia, ¿le pedirías a otro periódico que la cubra?”

“Muchos consultores dicen, ‘si yo no lo hago, alguien más va a aprovechar el negocio. ¿Por qué no yo?’”

Para los consultores más cotizados, la llegada de las Súper PACs es una ventaja comercial. Los consultores saben como hablar a salas de juntas para impresionar a los hombres de negocios adinerados y poderosos. Y la división de 50-50 del electorado es un valor agregado al análisis sofisticado y la habilidad de llegar a un público objetivo.

“Ya nada es sencillo”, dijo Sweitzer. En Wisconsin, su labor para clientes anti-Walker conllevó mensajes a un público muy especifico. “Necesitas abordarlo de manera quirúrgica”, mencionó, “y eso significa un conocimiento profundo que sólo personas con experiencia pueden proporcionar”.

Pero las Súper PACs han hecho un negocio de por si áspero aún más tosco. La razón principal, dijo Sweitzer, es bastante sencilla. Legalmente, estos grupos “independientes” no pueden entrevistar al candidato frente a la cámara o utilizar otra cosa que no sea material de archivo y fotos de él o ella. “Necesitas al candidato en video si vas a hacer un spot positivo. Las PACs no pueden hacer eso”.

Generalmente, los consultores hacen el trabajo que los candidatos no quieren hacer.

A los candidatos, sus familias y sus amigos les encanta hablar sobre los temas positivos, dijo Sweitzer, debido a que tienden a creer en ellos mismos y lo que le pueden ofrecer al electorado. Prefieren dejarle esa visión más ensombrecida a los consultores.

“Los consultores conocen su lugar”, dijo Sweitzer, “hacemos el trabajo sucio”.

Y en 2012, hay más trabajo que nunca.

Con contribuciones de Jennifer Bendery, Aaron Bycoffe, Elise Foley y Sabrina Siddiqui.

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