Primera de cuatro partes
Daisy Robles, de 21 años, originaria del pueblo de Chiquilistlán, estado de Jalisco, México y Guadalupe Gamboa, de 19, que nació en el estado de Nayarit, México, luchan todos los días por completar sus estudios de la escuela secundaria.
Lograrlo no será fácil ni para ellos, ni para los 9,000 estudiantes inscritos en el Programa Migrante en Arizona. Son los hijos de trabajadores campesinos que migran de una región a otra, movilizándose allí donde se requieren sus servicios para el cultivo y cosecha de productos agrícolas.
El constante ir y venir impide a los muchachos echar raíces, tener amigos por largo tiempo, un amor, sueños… porque todo
queda inconcluso y su lugar lo ocupa la incertidumbre de su futuro.
Estos estudiantes migrantes confrontan una barrera formidable: su dificultad para establecer relaciones permanentes y duraderas porque muchos son muy tímidos y nunca hablan de su vida personal, además de que conviven sólo con estudiantes que están la misma situación, explica a HuffPost Voces Melissa Yapo, Coordinadora General del Programa Migrante en Agua Fría, Arizona
“No son parte de ningún club u organización escolar y no practican ningún deporte en la escuela”, agrega.
Poco se sabe de los retos a los que se enfrentan chicos como Daisy y Guadalupe, de sus carencias e inquietudes, de su vida de nómades en un país superdesarrollado. HuffPost Voces realizó una serie de entrevistas con padres, maestros, consultores y autoridades educativas de Arizona para conocer esta parte de la comunidad que está entre nosotros, pero que desconocemos.
El Programa Migrante nació en 1965 cuando el gobierno federal y el Congreso de Estados Unidos decidieron prestar atención a un sector de miles de niños, hijos de trabajadores del campo, latinos en su gran mayoría, que no acudían a la escuela porque sus familias migraban de un campo agrícola a otro y terminaban dedicándose a cuidar a sus hermanos menores o trabajando hombro con hombro con sus padres en los campos de siembra. Actualmente el programa es financiado por el gobierno federal bajo la ley aprobada por el expresidente George W. Bush "No Child Left Behind".
NO IBAN A LA ESCUELA
Rafael Romero, superintendente asociado de Educación y coordinador general del Programa Migrante en el estado de Arizona, dice a HuffPost Voces que este programa brinda educación formal a los hijos de trabajadores para ayudarlos a no rezagarse en su vida académica a pesar de su continua migración.
“El Programa Migrante es conocido como ‘Los Streams’ –explica Romero-, y cubre las regiones este, centro y oeste del país. Arizona, California, Washington y Oregon forman parte del “West Stream” y por lo general benefician a personas latinas, muchos de ellos procedentes de México, Centro América y Sudamérica que, acompañados por sus familias, siguen las cosechas de temporal.
Romero explica que en estos cuatro estados el gobierno se encarga de pagar la instrucción académica, servicios de tutoría y algunos de cobertura de salud que necesitan los hijos de los trabajadores agrícolas mientras se trasladan de una región a otra.
En Arizona, el gobierno federal invierte 6 millones de dólares anualmente para dar educación a los 9,000 estudiantes registrados en el Programa Migrante.
“Para ser parte del programa -afirma el superintendente asociado- las familias de los muchachos tienen que cualificar. En la actualidad hemos encontrado casos en que no hay trabajo para el trabajador migrante, pero se les ayuda a que sus hijos cualifiquen cuando demuestran que han buscado trabajo en el campo en últimos tres años. Si cubren este requisito, el estado apoya a los muchachos con servicios académicos, sociales y algunos de salud".
“Aunque no podemos utilizar nuestros recursos para financiar becas para que continúen en la universidad aunque tengan buenas calificaciones, los orientamos y les damos la información de cómo conseguirlas en organizaciones corporativas que ayudan a muchachos”, agrega Romero.
ALTO PORCENTAJE DE GRADUADOS EN ARIZONA
Según Romero, Arizona tiene el porcentaje más alto de graduados entre los estudiantes de este programa, porque los padres migrantes no quieren que sus hijos trabajen en el campo como ellos. “Continuamente motivan a sus hijos para que se gradúen y para que lleguen a la universidad”, afirma. “Saben que el estado ofrece a sus hijos ‘paquetes’ especiales de educación durante el verano, tutoría después de clases y también campamentos especializados en matemáticas e inglés que les evita pensar en la deserción” escolar, agrega.
Para el Departamento de Educación estatal es trascendental identificar las necesidades de los muchachos, dice el funcionario.
“Muchos de estos muchachos no están registrados en nuestro sistema; además de no recibir educación corren el riesgo de acercarse a pandillas”, dice Romero, quien explica la dificultad de localizar a nuevos estudiantes en que cuando los empleados del Departamento de Educación llegan a los campos agrícolas muchos trabajadores confunden sus vehículos con los de agentes de Inmigración y huyen.
“No deben tenernos miedo, nosotros no les preguntamos sobre su estatus migratorio; esto no es problema del sistema de educación, porque en Estados Unidos la educación es para todos”, afirma Romero. El Programa Migrante, agrega, no tiene ningún énfasis étnico y es para todos los hijos de trabajadores del campo.
INTIMIDADOS Y SIN INGLES
Melissa Yapo, la coordinadora del programa en Agua Fría, explica cómo el programa hace un seguimiento continuo de todos los alumnos inscritos.
“Tenemos que seguir todos sus movimientos en cada estado adonde van porque queremos que lleguen a su meta, que se gradúen. Una de las dificultades que tenemos es que muchos tienen miedo de asistir a la escuela por su estatus legal, y no saben a quien contactar cuando les hacen ciertas preguntas. Se sienten más intimidados aún porque no hablan inglés”, apunta Yapo.
La consejera informa que algunos de los inconvenientes que enfrentan las familias migrantes es la dificultad para conseguir trabajo, el pago de sus deudas y tener atención médica. “Conozco casos de trabajadores que no visitan al médico de forma regular y eso les causa el riesgo de tener enfermedades contagiosas sin saberlo o problemas avanzados de visión que afectan sus estudios”.
El enorme crecimiento de la mancha urbana de Phoenix hacia las regiones agrícolas, la falta de dominio del inglés de los trabajadores migrantes y sus familias y factores políticos como las leyes migratorias, dificultan el registro de los hijos de familias migrantes para que sigan sus estudios. Las proyecciones para el futuro no son mejores.
“Creemos que para el próximo año se va a perder un 15% de la población estudiantil que actualmente recibe los beneficios de la Educación Migrante y esto va a afectar al programa, porque sus recursos económicos los recibe con base en el número de alumnos que se registran,” concluyó Rafael Romero, el coordinador del programa en Arizona.
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Publicado: 31/05/2012 07:13 Actualizado: 16/06/2012 12:01