¿Sabías que podría ser tu propio esposo o el de tu amiga el causante del estancamiento profesional de otras mujeres como tú?

Un nuevo estudio reveló que los hombres casados y empleados podrían ser culpables de la falta de equidad de género en el trabajo, al tener una concepción más conservadora y fuerte sobre cuál debería ser la función de la mujer y querer regresarlas nuevamente a trabajar en el hogar.

La investigación llevada a cabo por UNC-Chapel Hill utilizó cuatro estudios más pequeños conducidos por Harvard, NYU, University of Utah y UNC-Chapel Hill. En ella se exploraron las relaciones entre el tipo de matrimonios que los hombres empleados tienen y sus actitudes hacia las mujeres que trabajan.

Entre los hallazgos salió a relucir que los hombres empleados que se encuentran en relaciones matrimoniales más tradicionales, en las que por ejemplo, la esposa se queda en casa o trabaja sólo tiempo parcial, son más propensos a ver con menos optimismo la presencia de las mujeres en el ámbito laboral y promueven menos a féminas cualificadas a posiciones más altas. De igual manera, en general consideran que las organizaciones dominadas por presencia femenina se operan con mayor dificultad y son poco atractivas.

En el estudio se mostró también que son precisamente este tipo de hombres los que cuentan con posiciones influyentes, lo que en esencia podría estar afectando el progreso de las mujeres hacia puestos de mayor liderato y provocando que ellas reciban menos mentoría para ascender de posición.

Investigadores concluyeron que la estructura marital tiene un impacto que “trasciende las cuatro paredes del hogar” y la actitud hacia las mujeres en el mundo laboral será vista y determinada por el rol que el hombre funge en su propia vida. Los hombres que no tienen una concepción favorable sobre sus colegas o empleadas estarán menos abiertos a cambiar su forma de pensar, a menos que su estructura marital cambie.

Por esta razón no es de extrañar que aun cuando un reciente reporte llevado a cabo por la firma de investigación Catalyst determinó que las mujeres representan alrededor del 50 por ciento de todos los trabajadores de Estados Unidos, éstas constituyan sólo un 14.5 por ciento de los presidentes ejecutivos (CEOs) de las principales compañías de la lista 'Fortune 500'.

Resulta un tanto irónica la situación, ya que estudios pasados han determinado además que las mujeres consideran sus respectivas carreras como una prioridad, mucho más que su contraparte masculina, poniendo su trabajo en primer lugar, mucho más que su vida personal o salud física y mental.

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