El regreso a la escuela está a la vuelta de la esquina y para muchos niños, este será un día muy importante ya que por primera vez conocerán su preescolar, y estarán lejos de casa y de sus padres en un lugar lleno de desconocidos. Por esta razón, puede que se les resulte muy difícil acoplarse con facilidad y el momento de separación le ocasione incertidumbre provocando berrinches y una que otra lágrima.

Para ayudar a tu niño a hacer una transición natural al año escolar y sobrevivir el primer día de clases, Maisie Knowles, fundadora de la página web Best Baby Stuff, nos ofrece los siguientes consejos:

  • Visita la escuela con tu hijo antes del primer día. Un viaje a la institución ayudará a tu niño a familiarizarse con su entorno antes de ser dejado allí solo por mamá o papá. Durante la visita, conoce a la maestra y los estudiantes, y visita el cubículo de tu hijo junto a él. Asegúrate de actuar entusiasmado por todo lo que ves. Tu entusiasmo le ayudará a tu hijo a estar más emocionado acerca de la escuela.
  • Ve de compras con tu hijo. Agarra tus cupones, y llévalo contigo a las tiendas. De esta manera tu hijo podrá participar en la selección de sus propios útiles escolares, mochila y ropa, lo que lo ayudará a prepararse mentalmente para la escuela. Dale la libertad de elegir accesorios que lo hagan sentir seguro y bien consigo mismo. También puedes hacer que te ayude a cortar o buscar cupones para los materiales escolares. Le gustará ayudarte a conseguir sus artículos y aprenderá una lección simple sobre la importancia de ahorrar.
  • Déjalo que haga sus propias cosas en el primer día de escuela, permítele que elija su atuendo, ayúdalo a empacar su almuerzo, y preparar su bulto, así se sentirá parte del proceso.
  • Para decir adiós dale un abrazo, un beso y una gran sonrisa en la puerta del aula antes de entrar a clase. Despídete con mucha seguridad y márchate. No muestres dudas, porque si detecta vacilación de tu parte va a sentirse inseguro de quedarse allí.
  • Tómalo con calma después. El primer día de clases pudo haber terminado en la escuela pero no necesariamente en la casa. No planees hacer nada cuando salga. Tu hijo probablemente llegará agotado por lo que es recomendable que mejor sencillamente hagas una cena rápida y lo pongas a tomar una siesta. Durante el resto del día, sólo conversen acerca de lo que experimentó fuera de casa. Se optimista acerca de todo lo que te diga, recuerda que el tendrá muchos más días de escuela que deseará compartir contigo con la misma emoción.

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  • <strong>Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> Cuando los infantes van adquiriendo independencia, tus dolores de cabeza aumentan. Por un lado, ya hacen cosas por su cuenta, pero por la misma razón no les puedes despegar un ojo de encima. <br>Las edades entre 3 y 5 años, pueden ser un verdadero reto, así que trata de evitar los siguientes errores.

  • No adherirse a una rutina

    El nene puede preguntarse, ¿por qué ayer comí helado a mis anchas y hoy no puedo probar ni una cucharada? Anoche pude ver tele antes de dormir y hoy mami no me deja, ¿por qué no?<br> Es importante ser consistente en todos los aspectos desde la disciplina, hábitos al dormir y comidas. Las excepciones son válidas y es importante permitirles ciertos gustos, pero también lo es crear una rutina que se pueda seguir al menos un 90% del tiempo.

  • Te enfocas en lo negativo

    Es fácil resaltar las actitudes negativas de los niños -como patalear y gritar- e ignorar las positivas. <br> Dile unas palabras de elogio, dale un beso o un abrazote, él lo apreciará y querrá más. Le puedes decir: "Me gustó como compartiste tus juguetes con los otros niños", "estoy segura que tu maestra está impresionada porque siempre dices 'gracias' y 'por favor" o "te comportaste muy bien durante la cena".

  • Ignorar señales de alerta

    Poco te va a servir que le implores a tu hija que se calme en medio de una rabieta. Trata mejor de prevenir que remediar. Conoces a tu hijo, sabes qué le puede provocar un berrinche, las causas más comunes son hambre, cansancio y aburrimiento. Si tu hija no ha tomado su siesta, mejor atrasa el viaje al supermercado y procura siempre tener una merienda saludable en tu bolso.

  • Fomenta la manipulación

    Los ruegos y lloriqueos pueden enloquecer a cualquiera y a veces prefieres ceder que aguantar un grito más. Digamos que estás lista para preparar la cena y tu hijo empieza a insistir que quiere ir al parque en decibeles que no piensas sean humanos. Para callarlo, suspendes lo que estás haciendo y lo llevas al parque. Los niños saben cómo salirse con la suya y tus puntos débiles. Siempre y cuando tu hijo no muestre conductas agresivas, ignora sus gemidos y lloriqueos. Si te haces la fuerte, tu hijo comprenderá que esa táctica no funciona contigo.

  • Menospreciar la importancia del juego

    Muchos padres quieren que sus hijos sean los primeros de su clase cuando vayan a la escuela y los apuntan en programas educativos y culturales. Pero esto puede ser contraproducente. En estas edades los niños necesitan jugar sin muchas estructuras.<br> Los niños consideran "juego libre" lo que ellos eligen hacer cuando eligen hacerlo. A veces se entretienen dando vueltas por la casa con una escoba, es lo que han preferido y lo hacen por diversión.

  • Reacción exagerada con las mentiras

    Algunos psicólogos piensan que el mentir es una muestra de desarrollo cognitivo. Por supuesto es preocupante, pero muchos padres se imaginan a sus hijos en la cárcel con la primera mentirita que sueltan. El mentir es parte del desarrollo de los niños. No te alarmes con sus mentiras y demuéstrale que no engaña a nadie.

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