Cada año los niños regresan a clase llevando consigo una enorme lista de libretas, libros y materiales exigidos por su escuela. Sin embargo, lo que en el transcurso de esta temporada muchas veces no nos percatamos es del gran peso que éstos tienen que transportar sobre sus hombros diariamente.

Este ejercicio aunque parecería natural, a última instancia podría crearles problemas musculares, en el cuello y hasta de columna que al crecer pudieran acompañarlos de por vida. Por esta razón es importante que los padres sepan escoger la mochila correcta y que les enseñen a su hijo cómo cargarla adecuadamente.

La Asociación de Escoliosis y Espina nos ofrece algunas recomendaciones para ayudarle a los padres a tomar decisiones inteligentes sobre la selección, manera de empacar, cargar y utilizar la mochila:

Consideraciones para elegir la mejor mochila:

  • El tamaño de la mochila es probablemente la decisión más importante. Una mochila cargada no debe exceder el 15% del peso corporal del niño. Por ejemplo: Un niño que pesa 100 libras no debería cargar una mochila que pese más de 15 libras. Un niño nunca debe usar una mochila que pese más de 25 libras- sin importar cuánto pesa el niño.
  • Evita escoger una mochila con muchos compartimentos. Aunque los compartimentos ayudan a organizar las cosas, tener muchas bolsas facilita que se sobrecargue una mochila.
  • Las mochilas están hechas de muchos materiales diferentes, como telas sintéticas, lona pesada y piel. Evita los materiales que agregan un peso innecesario a la mochila. Muchos materiales sintéticos son ligeros, durables, impermeables y vienen en una variedad de colores de moda.
  • Una mochila de material reflector es una buena opción. Ésta facilita que vean a tu hijo en la noche.
  • Elige una mochila con tirantes de hombros anchos y acojinados, espalda acojinada, y un tirante de cintura. Algunas mochilas vienen con cojines ajustables rellenos de aire que ayudan a proteger la espalda.
  • Busca una mochila con tirantes de compresión, que pueden apretarse para ayudar a estabilizar el contenido de la mochila.
  • Considera escoger una mochila equipada con ruedas.

Recomendaciones para cargar la mochila:

  • ¡Planea con anticipación y organízate! Decide qué libros y materiales se necesitarán cada día. Si la escuela de tu hijo tiene casilleros, hacer una parada en el casillero a la hora del almuerzo es una oportunidad para sustituir las cosas que se necesitan en la mañana por las de la tarde.
  • Empaca las cosas más pesadas, como los libros de texto, de manera que queden pegadas a la espalda. Acomoda las cosas de forma tal que no cambien de lugar al cargar la mochila. Los tirantes de compresión le ayudarán a mantener todo seguro.
  • Ten cuidado al empacar tijeras, reglas u otros objetos punzocortantes. Guarda estos últimos dentro de una bolsa protectora o de tal manera que evite cortaduras mientras se usa la mochila o cuando se vuelva a abrir.

Cómo levantar una mochila empacada:

Tu hijo debe poder levantar su propia mochila sin ayuda. De no ser así, quiere decir que la mochila es demasiado pesada para que la cargue.

Paso 1: Párate frente a la mochila
Paso 2: Aprieta los músculos abdominales, y agáchate doblando las rodillas (en cuclillas)
Paso 3: Toma la mochila con las dos manos
Paso 4: Mantén la mochila pegada al cuerpo, y levántala utilizando los músculos de las piernas
Paso 5: No gires ni tuerzas el cuerpo mientras la levantas
Paso 6: Coloca uno por uno los tirantes sobre los hombros
Paso 7: Asegura el tirante de la cintura

Cómo usar una mochila:

  1. Coloca la mochila pegada a la espalda. Ajusta los tirantes de los hombros de manera que la carga se mantenga bien ajustada contra la espalda. Los tirantes deben estar apretados, pero cómodos, y deben dejar que los brazos se muevan fácilmente.
  2. Utiliza los dos tirantes de hombros, ello ayudará a distribuir la carga en forma pareja.
  3. La mochila debe quedar justo debajo de los hombros y su parte inferior debe descansar sobre la curva de la espalda baja.
  4. Ajusta y usa el tirante de la cintura para mantener la mochila pegada a la espalda. Esto ayudará a reducir la tensión sobre los hombros y la espalda.

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  • Hábito saludable # 1: Lávate bien las manos

    <strong>Por Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> El lavarse las manos es uno de los hábitos más importantes que los chicos deben aprender y la razón es simple: puede reducir los resfriados, la gripa y otras infecciones por un 50%. Eso son muchos malestares que pueden evitar al lavarse las manos con frecuencia especialmente antes de comer, al dirigirse al patio de recreo, al regresar de la calle y después de estornudar, toser, tocar un animal y utilizar el inodoro.

  • Hábito saludable # 2: Estornuda en tu codo

    Si tu hijo no tiene un pañuelo disponible, enséñale a estornudar en su codo, en lugar de sus manos o al aire. De esta manera, los gérmenes no terminan en el aire o sus dedos, ya que el 80% de los gérmenes se transfieren por el tacto. Esto aplica a la tos también.

  • Hábito saludable # 3: Descarta el pañuelo

    Cuando tu hijo haya aprendido a soplarse la nariz, créale el hábito de desechar los pañuelos tisú, en lugar de dejarlos por ahí cargados de bacterias. Los virus y bacterias pueden vivir hasta por dos horas fuera del cuerpo, el desechar los pañuelos es parte de este buen hábito. Lo mejor es que los echen por el inodoro.

  • Hábito saludable # 4: No compartas

    Tu hijo tendrá que aprender que ciertos artículos no se comparten, como peinillas, cepillos y sombreros, que pueden albergar piojos; también cepillos dentales, tenedores, tomar de un sorbete, pitos, y otros objetos que se llevan a la boca, estos guardan gérmenes y pueden ser vías de contagio.

  • Hábito saludable # 5: Hala la cadena y corre

    Algunos niños piensan que es fascinante ver cómo el inodoro baja, pero con cada bajada gotitas de agua con partículas -de lo que sea, orín, caca o vómito- pueden salpicar sobre tu hijo o en otras superficies. Ensénale a tu hijo a bajar la tapa del inodoro antes de bajar la cadena.

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