El regreso a clases puede ser un poco estresante, tanto para los pequeñitos como para sus padres. Para ayudarles a relajarse e iniciar bien el nuevo año escolar, la escritora Eileen Wacker –madre de cuatro niños y autora de los libros Fujimini Adventure Series–les brinda a los papás una lista de 10 útiles consejos.

"Tenemos cuatro hijos en distintos años escolares", dice Wacker. "Entrarán a 8vo., 7mo., 4to. y 3er. grado, así que el regreso a clases nos representa mucho estrés. Pero hemos aprendido una importante lección: alistarse para el nuevo año escolar es una de las transiciones más importantes que hacen nuestros hijos. Entrar a un nuevo grado en el mismo edificio es como conseguir un empleo nuevo en la misma compañía. Entrar a un nuevo nivel en nuevos edificios es como entrar a un nuevo trabajo en una nueva compañía. Es un asunto importante para los niños y estos pueden experimentar ansiedad".

"Cuando hablamos con nuestros hijos ellos no parecen estar muy preocupados por los nuevos profesores –pero sí se resisten a regresar a clases por toda la tarea y el trabajo duro. Están preocupados por las expectativas que se tienen en ellos. Mirando más lejos, nuestros hijos, como la mayoría, extrañaron a sus amigos y están emocionados de volver a la escuela, pero el fin del verano, los recuerdos de las trasnochadas haciendo tarea con alguno de sus papás observándolos y levantarse temprano, pueden hacer que hasta al niño más optimista le den escalofríos".

"Por eso hemos decidido tratar de darle un enfoque positivo a las expectativas", explica la escritora. No te pierdas sus consejos >>

  • Envíale un e-mail a la maestra. Si es posible, escríbelo con tu hijo y mándalo desde su dirección. No presiones en el correo, sólo se amigable, "Estoy listo para el nuevo año escolar y tengo muchas ganas de estar en su clase". Esto es especialmente útil para un chico tímido, ya que normalmente la maestra responderá pronto y el niño sentirá una conexión personal. Recuerda que los maestros usan su tiempo personal para preparar sus clases, así que no te detengas a platicar mucho con ellos, a menos que estés completamente segura de que esto les siente bien.
  • Atiende las políticas electrónicas de la escuela y prepara a tu hijo. Como la tecnología se está moviendo muy rápido, las políticas deben cambiar para adaptarse a ello. ¿Permiten laptops y celulares? ¿Se apagan los timbres del teléfono pero se permiten los mensajes de texto? Usa algún objeto afilado para marcar el nombre de tu hijo en cualquier dispositivo que salga de tu casa. Si por alguna razón este se extravía en la escuela, querrás que haya una manera de recuperarlo y de comprobar que es suyo.
  • Planea el desayuno para la primera semana completa. El menú deberá consistir en lo que los niños realmente comen. Nuestros dos hijos más pequeños quieren 'macaroni and cheese' y sopa para el desayuno, así que los dejamos comer eso. Es una comida caliente (y saludable) y se sentirán mejor teniendo algo en sus estómagos. Especialmente con los pre-adolescentes, si quieren algo como unas 'pop tarts' o algo que puedan comer de pie, está bien. Usa la lógica y no pierdas energía; no dejes que el desayuno derive en una batalla en casa.
  • Para los niños de primaria, encuentra un compañero de clase que les agrade e invítalo a jugar a la casa. A los niños les preocupa mucho ser alguien que no le guste a la gente, o que no tengan con quien jugar y platicar. Haz énfasis en recordarle que aún puede ver a su mejor amigo en el receso, durante la hora del almuerzo, o después de clases.}
  • Si existe una lista de útiles escolares, incorpora algo divertido y deja que ellos administren el dinero. Dejo que mis hijos vayan con la niñera a comprar los útiles y que luego tomen un helado o almuercen. A ellos les gusta tomar sus propias cosas, y sobre todo, pagar (y así empiezan a aprender cuánto cuestan las cosas).
  • Piensa en la personalidad de tu hijo, y en sus fortalezas y debilidades. Piensa en razones reales por las que estés seguro que este año será especial para ellos. Por ejemplo, nuestra hija más grande tiene problemas para conseguir buenas calificaciones en los exámenes. Así que hacemos énfasis en sus sorprendentes habilidades para organizarse y siempre logramos que haga su tarea.
  • Ponte de acuerdo con cada uno de tus hijos sobre cómo harás para despertarlos. A uno de nuestros cuatro hijos le gusta que lo carguemos hasta la cocina y lo pongamos en su silla. Otro usa un despertador, mientras que otra quiere que se le abran las persianas. Ser organizados y levantarse para estar listos a tiempo es un gran reto. No olvides que su ropa debe estar lista desde la noche anterior, al igual que sus mochilas.
  • Volver a clases con el atuendo perfecto es un concepto antiguo. El niño perfectamente acicalado con zapatos nuevos y con el mejor corte de cabello, sonriendo para las cámaras el primer día de clases, es un poco estresante. Compramos cosas cuando no están a la venta por el concepto del regreso a clases. Etiquetamos sus prendas favoritas para evitar que terminen en el departamento de cosas perdidas.
  • Termina la primera semana de clases con una celebración. Solemos ir a cenar y tomamos pequeños videos con una entrevista divertida de nuestros hijos. Les preguntamos sobre sus cosas favoritas en la primera semana de escuela y les pedimos que hagan una imitación de su maestro. Luego les enviamos los clips a ellos –piensan que son muy divertidos y disfrutan viéndose a sí mismos sin parar.
  • Pon pequeñas notas en sus mochilas o loncheras. Escribimos cosas como "eres valiente" o "ten el mejor día". Les hacemos preguntas abiertas todos los días y tratamos de no corregirlos por lo que responden. ¿Con quién te sentaste en clase? ¿Cómo estuvo el almuerzo? ¿Cómo es tu nuevo profesor?

"En nuestro primer día en un trabajo nuevo no queremos que nadie nos grite o exija que comamos lo que nos han cocinado. No queremos que nadie critique lo que estamos vistiendo o cómo luce nuestro cabello. No queremos llegar tarde. No queremos entrar llorando a la oficina de alguien. Todo esto debe evitarse a toda costa", explica Eileen.

"Todos les gritamos a nuestros hijos, pero no lo hagamos en las mañanas de la primera semana de clases", añade. "El drama del regreso a clases se acerca y puedes hacer que tu hijo llegue a la escuela con optimismo para el nuevo año. Y estoy de acuerdo con mis hijos -¡habrá mucha tarea que hacer! Simplemente no se los digo".

Eileen Wacker vive en Honolulu, Hawaii con su esposo y sus cuatro hijos. Es autora del libro Pink Hamster and the Birthday Surprise, la cuarta entrega de las serie ganadora Fujimini Adventure Series. Para más información sobre la escritora visita www.oncekids.com.

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  • <strong>Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> Cuando los infantes van adquiriendo independencia, tus dolores de cabeza aumentan. Por un lado, ya hacen cosas por su cuenta, pero por la misma razón no les puedes despegar un ojo de encima. <br>Las edades entre 3 y 5 años, pueden ser un verdadero reto, así que trata de evitar los siguientes errores.

  • No adherirse a una rutina

    El nene puede preguntarse, ¿por qué ayer comí helado a mis anchas y hoy no puedo probar ni una cucharada? Anoche pude ver tele antes de dormir y hoy mami no me deja, ¿por qué no?<br> Es importante ser consistente en todos los aspectos desde la disciplina, hábitos al dormir y comidas. Las excepciones son válidas y es importante permitirles ciertos gustos, pero también lo es crear una rutina que se pueda seguir al menos un 90% del tiempo.

  • Te enfocas en lo negativo

    Es fácil resaltar las actitudes negativas de los niños -como patalear y gritar- e ignorar las positivas. <br> Dile unas palabras de elogio, dale un beso o un abrazote, él lo apreciará y querrá más. Le puedes decir: "Me gustó como compartiste tus juguetes con los otros niños", "estoy segura que tu maestra está impresionada porque siempre dices 'gracias' y 'por favor" o "te comportaste muy bien durante la cena".

  • Ignorar señales de alerta

    Poco te va a servir que le implores a tu hija que se calme en medio de una rabieta. Trata mejor de prevenir que remediar. Conoces a tu hijo, sabes qué le puede provocar un berrinche, las causas más comunes son hambre, cansancio y aburrimiento. Si tu hija no ha tomado su siesta, mejor atrasa el viaje al supermercado y procura siempre tener una merienda saludable en tu bolso.

  • Fomenta la manipulación

    Los ruegos y lloriqueos pueden enloquecer a cualquiera y a veces prefieres ceder que aguantar un grito más. Digamos que estás lista para preparar la cena y tu hijo empieza a insistir que quiere ir al parque en decibeles que no piensas sean humanos. Para callarlo, suspendes lo que estás haciendo y lo llevas al parque. Los niños saben cómo salirse con la suya y tus puntos débiles. Siempre y cuando tu hijo no muestre conductas agresivas, ignora sus gemidos y lloriqueos. Si te haces la fuerte, tu hijo comprenderá que esa táctica no funciona contigo.

  • Menospreciar la importancia del juego

    Muchos padres quieren que sus hijos sean los primeros de su clase cuando vayan a la escuela y los apuntan en programas educativos y culturales. Pero esto puede ser contraproducente. En estas edades los niños necesitan jugar sin muchas estructuras.<br> Los niños consideran "juego libre" lo que ellos eligen hacer cuando eligen hacerlo. A veces se entretienen dando vueltas por la casa con una escoba, es lo que han preferido y lo hacen por diversión.

  • Reacción exagerada con las mentiras

    Algunos psicólogos piensan que el mentir es una muestra de desarrollo cognitivo. Por supuesto es preocupante, pero muchos padres se imaginan a sus hijos en la cárcel con la primera mentirita que sueltan. El mentir es parte del desarrollo de los niños. No te alarmes con sus mentiras y demuéstrale que no engaña a nadie.

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