A inicios de mes comenzó la polémica en el caso de Patricia Krentcil, la mujer que supuestamente bronceó a su hija de cinco años en una cama de rayos ultravioleta. Desde entonces, la ‘Tanning Mom’ ha sido motivo de críticas y ataques, y su rostro extra tostado ha sido una constante en los medios de comunicación. La más reciente burla a esta mujer se ha esparcido viralmente en la red, luego de que Kim Kardashian publicara en su cuenta de Twitter una fotografía suya, con extra bronceado, acompañado de un mensaje: “¡La mamá tanoréxica tiene competencia fuerte! Aunque claro, la piel de la estrella de reality no estaba ‘quemada’, sino simplemente cubierta de bronceador en aerosol.

Kristen Wiig también hizo mofa de Patricia Krentcil y su piel extra bronceada en un segmento del programa ‘Saturday Night Live’, y Jimmy Fallon habló de los pros y contras de ser la ‘Tanning Mom’. La mujer cuya adicción al bronceado le ha dejado la piel seriamente afectada –luciendo para algunos, como corteza de árbol–, ha sido incluso convertida en un juguete que puede conseguirse por $29.95.

La relevancia de esta historia, más allá se tratarse de un caso muy particular y extremo, es que ha puesto en boca de todos una palabra que quizá muchos desconocían: la tanorexia, “término usado para describir la condición en la que una persona se broncea en exceso para lograr una complexión más oscura, porque se percibe a sí misma como inaceptablemente pálida”, según explicó a HuffPost Voces el dermatólogo Gleen Kolansky.

Algunos han señalado a Hollywood como el impulsor de esta peligrosa adicción, e incluso la cadena de moda H&M tuvo que ofrecer disculpas por promover el bronceado excesivo en uno de sus anuncios publicitarios. Y es que, especialmente cuando el verano se encuentra tan cerca y muchas personas están listas para someter a sus cuerpos a dañinos bronceados, es necesario ponerle un freno a esta tendencia. “Los casos de tanorexia son considerados peligrosos porque la exposición prolongada a la radiación UV puede provocar cáncer de piel”, nos explica el Dr. Kolansky.

Sobre Patricia Krentcil se dijo que solía asistir alrededor de 20 veces por mes a un salón de bronceado. Luego de haberse presentado ante un tribunal de justicia, a la mujer se le vetó de al menos 63 establecimientos de este tipo, en el área de New Jersey. “La apariencia bronceada de esta mujer no es algo deseable”, señala Kolansky.

“La radiación UV de las camas de bronceado, al igual que los rayos solares, provocan daño al ADN. Este foto-daño provoca arrugas, cambios en el pigmento, rugosidad, laxitud [falta de tensión, flacidez] de la piel y telangiectasias [arañas vasculares; dilataciones capilares que provocan lesiones de color rojo].. Esto se traduce en envejecimiento de la piel. La radiación ultravioleta provoca displasia de las células de la epidermis. Esto origina cáncer de piel, células basales, carcinomas de células escamosas y melanoma”, afirma el dermatólogo, quien también asegura que ningún tipo de bronceado es saludable.

En el caso de Krentcil, lo que más escandalizó, independientemente de su aspecto físico y adicción, fue el pensar que su pequeña hija haya sido sometida a un bronceado artificial. Actualmente existe una prohibición en distintos estados para que ningún menor de 18 años use camas de bronceado, y es que como explica Kolansky, “generalmente, las personas menores de estad no están conscientes o ignoran los peligros del bronceado. La FDA ha señalado que ‘la radiación UV que emite el sol, las camas de bronceado y lámparas de bronceado, puede causar cáncer de piel’”.

A simple vista entendemos que Patricia Krentcil está mal, que hace mucho alguien debió ponerle freno a su necedad por seguirse bronceando. ¿Pero cómo es que el bronceado puede volverse adictivo? “Existe una creencia errónea de que el bronceado luce saludable y que uno luce mejor así. El daño a largo plazo se ignora. Pero los rayos UV del bronceado pueden hacer que el cerebro produzca endorfinas que inducen el placer”, explica Gleen Kolansky.

Y como sucede con cualquier otra adicción, desprenderse de ese bienestar y de la sustancia que la provoca, tiene repercusiones en el organismo. “Los adictos al bronceado puede experimentar una sensación similar a la que provoca la abstención de opioides, como náusea y nerviosismo”.

La falta de conciencia sobre el peligro de bronceado, es alarmante. Recientemente, la agencia de noticias AP reveló que la mitad de los adultos menores de 30 años en Estados Unidos dicen haber padecido una quemadura de sol por lo menos una vez al año.

“Muchos pacientes buscan un bronceado. Disfrutan pasar tiempo en el exterior, bajo el sol, sin protección. Incluso, algunos pacientes que han tenido múltiples cánceres de piel, incluyendo melanoma, aún se broncean”, revela Kolansky. “Otros, luego de haber sufrido cáncer de piel ya usan protección solar. Aplican bloqueador y evitan broncearse. Puede que sigan yendo a la playa, pero permanecen bajo una sombrilla, usan ropa con protección solar y sombreros”.

Y es que claro, no se trata de resguardarse en la casa eternamente. Pero cuando la información abunda y es clara, ¿qué necesidad de tentar al cáncer de piel? El dermatólogo es sereno en este sentido: “Como suelo decirles a mis pacientes, no dejen de vivir, usen su sentido común, protéjanse del sol y vayan a salones de bronceado”.

Si conoces a alguien que sufre de tanorexia, o identificas sus síntomas en ti mismo, es hora de ponerle un alto. “Como la adicción del tipo opioide es leve, las personas que frecuentemente se broncean necesitan una firme decisión para dejar de hacerlo. A pesar de que no se han hecho pruebas clínicas sobre este tema, lo que haría sentido es disminuir la exposición a la radiación UV en un período de una a dos semanas”, explica el médico.

Aunque en veranos pasados te hayas tendido en la playa a tomar el sol, no caigas en el mismo error esta temporada, porque el daño puede quedarse en tu piel de por vida. “La cuestión sobre revertir el daño solar, depende en parte de qué tanto daño se ha producido. Los medicamentos retinoides, la vitamina C tópica, así como los tratamientos con láser, pueden mejorar la apariencia de pieles dañadas. La laxitud y las arrugas severas pueden requerir intervención quirúrgica”, concluye el Dr. Kolansky.

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