La gente - quienes vivimos por un lapso en este planeta, miramos extasiados nuestro camino y registramos nuestras vidas - la gente tiene una manera peculiar de absorber lo que sucede en su derredor. Por ejemplo, se enajena con noticias inmediatas, bombásticas o de dudosa veracidad, o fugaces o todo ello junto; se nutre de lo que otros dicen sin importar si responde o no a la "verdad"; o se forma una idea a partir de una imágen única, pintada de un solo color en una pizarra distorsionada e individualista.

De vez en cuando, surca el firmamento de nuestras ideas y percepciones de la realidad un regalo: alguien le puso párrafos y punto y aparte a cierta idea. Alguien examinó, analizó, detalló, definió una situación, como por ejemplo la de los inmigrantes latinos en Estados Unidos. Alguien puso imágenes y sonido a ese cuadro. Lo animó y le insufló vida. Es decir: nos explicó las raíces, los porqués, las consecuencias. Lo escribió.

Es a lo que apunta el recién publicado libro de Pilar Marrero "El despertar del sueño americano" (C.A. Press, Penguin Group, New York 2012, 196 páginas), el primero de esta conocida reportera y columnista de La Opinión, el diario en español de mayor circulación en Estados Unidos.

En "El despertar", Marrero explica en detalle la situación de los 50 millones de hispanos en EE.UU. a la luz de la innegable realidad: "Estados Unidos se está convirtiendo en un país hostil hacia el recién llegado". A la enumeración le agrega el recuento y narración de los elementos que componen para crear así un cuadro comprensible para todos. Un mapa de nuestras vidas, al alcance y al servicio de la comunidad.

Pero va más allá: paso a paso, Pilar Marrero estipula, aclara y explica por qué esa hostilidad no solamente causa sufrimiento y penurias a los inmigrantes mismos, sino que va en detrimento del futuro de Estados Unidos, un país fundado y desarrollado por los inmigrantes. Al hacer de los indocumentados el objeto del odio nacional, en donde "la inmigración se ha convertido en el tema prohibido de la política estadounidense y las fuerzas restriccionistas continúan ganando cada batalla", es "en contra de los intereses del país".

A lo largo de 14 capítulos temáticos, que no evaden sino que confrontan los principales problemas causados por la hostilidad al migrante, Marrero va demoliendo los mitos de quienes se oponen a los latinos en general o a los indocumentados en particular, aquellos que atacan a los inmigrantes encajonándolos bajo la odiosa etiqueta de "ilegales", como quienes vienen aquí para votar (p.129) o para tener hijos (p. 147) y así beneficiarse del erario.

Y no deja piedra sobre piedra en su afán de detallar la realidad que vive esta comunidad. Allí están las olas migratorias y los récords de deportación que el aparente adalid de los hispanos, el presidente Barack Obama, se ha anotado (p. xxx) y se confrontan las promesas electorales del mismo Obama de llevar a una reforma que legalice a los indocumentados con su mano dura hacia ellos. Allá se menciona las muchas leyes estatales de odio, que reflejan y a la vez azuzan el sentimiento antiinmigrante y antilatino, como la Proposición 187 de California, la SB1070 de Arizona y muchas más. Y en el ámbito federal, las regulaciones que hacen insostenible la vida de los indocumentados en el país: el inciso 287g, el programa "comunidades seguras" y otros.

Si bien EE.UU. tiene una historia larga y tétrica de discriminación contra el extranjero, desde la esclavitud y masacre de los africanos hasta 1865, pasando por la exclusión de los chinos (1884 a 1943, que relata en la pág. 49), el cautiverio de los japoneses-americanos (1944) y la expulsión forzada de centenares de miles de mexicoamericanos (1930), también es aquí donde se reciben e integran más inmigrantes, donde éstos forjan- forjamos- una sociedad dinámica y donde por ende nos sentimos parte de ella.

Así, también documenta la similitud de los sentimientos antiinmigrantes actuales con los de hace 100 o más años. Dice, citando a una académica, "En ambas épocas hubo una gran entrada de inmigrantes que era vista como diferente a la que vino antes. Se les acusaba de no aprender inglés, de ser sucios, traer la delincuencia y enfermedades y no querer asimilarse" (p. 29).

Como ahora.

El cambio de una actitud benigna hacia otra hostil hacia los inmigrantes en nuestros días, ¿a qué se debe? Marrero lo ubica en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, que "transformaron el debate, la aplicación de las leyes de inmigración y la actitud del país hacia los inmigrantes; contribuyeron a hundir las oportunidades de cualquier reforma migratoria durante al menos una década y crearon la imagen de un nuevo Estados Unidos, menos abierto a los extranjeros" (p. 55)

Todo, en una lectura fluida, amena y didáctica que termina por condensar lo ya sabido, agregar lo novedoso y producir el tan necesario contexto y trasfondo.

Pero si bien el texto es documentado y aferrado a la veracidad de los hechos, no es ni distante ni indiferente. Es, de hecho, quiéralo o no, parte del clamor de los hispanos del país - inmigrantes recién llegados o nativos estadounidenses - en demanda de respeto, reconocimiento e integración.

Este libro - que nos debe una versión en inglés - es un hito importante en la observación y explicación de la reciente historia de Estados Unidos, y es una advertencia de que Estados Unidos "no podrá mantener o incrementar su prosperidad sin permitir la integración y el progreso de esos inmigrantes que ya viven aquí pero que están atrapados en un limbo permanente" (xxiii), ya que de esta manera "Estados Unidos está cavando la propia fosa de su prosperidad", porque "el día que se acabe(n)... los inmigrantes, será el principio del final de los Estados Unidos de América".

Video relacionado en The Huffington Post: