Al salir de casa, ¿qué es lo que siempre llevas en la mano? Podríamos apostar a que se trata de tu celular. Y seguramente, al llegar a un restaurante, también es tu teléfono lo que inmediato sacas del bolsillo o bolso, para ponerlo encima de la mesa. Y cuando te sientas a mirar televisión, en una mano tienes el control remoto y en la otra el móvil. Y así, te mueves todo el día con el celular pegado a ti. Y es que según una reciente encuesta, muchos de nosotros -un 66 por ciento- tememos estar sin nuestros teléfonos.

El sondeo se realizó entre una muestra pequeña de 1,000 personas, en el Reino Unido, patrocinado por la empresa de seguridad digital, SecurEnvoy. El mismo mostró que alrededor del 66 por ciento de las personas le temen a perder su celular o a estar separados de él, y el 41 por ciento dicen tener más de un teléfono móvil. A este fenómeno se le conoce como nomofobia, que no es otra cosa que el miedo irracional a salir de casa sin el celular.

¿Y quiénes son más adictos a su teléfono móvil? De acuerdo con esta encuesta, más mujeres que hombres -70 por ciento, contra el 61 por ciento- dijeron tener miedo de perder sus celulares. Pero los hombres son más propensos que las mujeres a tener dos o más teléfonos -47 por ciento contra el 36 por ciento.

Pero, ¿cómo saber que eres un adicto al teléfono celular? Según el sitio Digital Trends, si has reducido tu presupuesto mensual para otras necesidades con tal de poder pagar el teléfono, si tienes descargadas treinta apps -y las usas todas-, si sientes pánico cuando tocas tu bolsillo y no logras encontrar el celular, y si lo usas incluso en el baño -75 por ciento de las personas encuestadas lo hacen-, eres un adicto al celular.

De acuerdo con la investigación realizada entre británicos, quienes padecen nomofobia suelen revisar su celular, en promedio, 34 veces al día. Pero sin duda, hay en todo el mundo quienes no pueden quitarle la vista de encima a sus dispositivos móviles.

“Antes de irme a dormir, lo pongo debajo de mi almohada”, le dijo Karla Campos a NBC Miami, una usuaria de celular que afirma revisar su teléfono unas cincuenta veces al día.

Y esto es algo que debe sonarnos familiar. ¿Cuántas veces no hemos estado ‘conversando’ cara a cara con alguien que no logra despegar la mirada de su teléfono y no deja de responder a mensajes que otros le escriben?

“Los celulares son herramientas que deberían ser usadas para mejorar nuestras vidas, no destruir nuestras habilidades de comunicación interpersonal con aquellas personas que amamos”, le dijo el Dr. Mitch Spero a NBC Miami.

Y claro, decimos estar en contacto con todos nuestros seres queridos porque no dejamos de mirar sus tweets ni sus actualizaciones de estado en Facebook, y porque a la distancia siempre podemos leerlos en WhatsApp, pero las charlas sin dispositivos de por medio comienzan a escasear.

“Sólo estamos viendo la punta del iceberg”, le dijo David Greenfield, director del Center for Internet and Technology Addiction en Connecticut, al Chicago Tribune. “No hemos siquiera comenzado a ver el impacto que esta tecnología tiene –se convertirá en una epidemia mundial. No ha llegado aún, pero llegará”.