Somos energía, tanto material como espiritual, y esa energía, o "chi", es la esencia que nutre nuestros días. Cuando la circulación del "chi", no es la adecuada, se produce un desequilibrio energético que influye no solamente en nosotros mismos, sino en las ondas que se generan a nuestro alrededor, instalándose, como invitados no deseados, en nuestro hogar.

Hagamos de nuestro hábitat un ambiente positivo y agradable para compartir y disfrutar en familia.

Necesitas los siguientes elementos: una vasija o recipiente resistente al calor, hojas de romero, incienso, azúcar negra, un vaso de agua.

Elige un día de sol, en lo posible un sábado por la mañana que coincida con la Luna Creciente. Como lo que buscamos es atraer buena energía, es importante que también tu predisposición sea positiva y alegre.

Antes de comenzar, ubica un vaso lleno con agua de grifo en el centro de la casa, puede ser la sala, la cocina, o el lugar de reunión de la familia.

A continuación, coloca el romero, el incienso y las tres cucharaditas de azúcar dentro del recipiente, y enciéndelo con una cerilla de madera. Tomando con cuidado la vasija, realiza una defumación de los ambientes de la casa, siempre desde el centro de la habitación hacia los costados, en forma de cruz. Puedes pronunciar lo siguiente: "Que el Señor bendiga nuestro hogar y nos guarde, que nos conceda paz y prosperidad", o tu oración favorita, o simplemente pedir al Universo que te conceda los dones en palabras que salgan de tu corazón.

El humo que genera los elementos del ritual, es un elemento purificador que neutraliza malas vibras, y puede transmutar la energía "cargada" del ambiente, en positiva. Cuando terminas de recorrer toda la casa, tiras el contenido del vaso en agua corriente.

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